lunes, 24 de abril de 2017

Las confrontaciones en la luz y los motivos en la sombra

El tiempo pasa y aún quedan muchas preguntas sin respuesta luego del encontronazo entre la policía de Guadalajara y la Fiscalía la semana pasada; por ejemplo, si los policías encubiertos estaban realizando “investigaciones”. ¿Qué facultad o qué orden portaban para realizar una detención a un presunto delincuente?, o voy más allá en la pregunta, ¿cómo estos integrantes de una corporación actuaban de civiles y armados, no portaban una identificación que los acreditaba como elementos de la policía tapatía?

En el terreno de las legalidades, la ironía aquí está en que el operativo que presumiblemente llevaron a cabo los elementos de Guadalajara encubiertos se debió a que la motocicleta en la que viajaba el presunto investigado carecía de placas y papeles… los policías entonces viajaban en un vehículo oficial con placas alteradas (borrados los últimos dos dígitos) y los oficiales sin placa. Pregunté esto al propio comisario Salvador Caro y me respondió que eso es usado para “proteger” a los elementos que trabajan bajo condiciones riesgosas, pero como ciudadano esto me alertó mucho más, pues entonces la delincuencia organizada puede hacerse pasar por elementos encubiertos para realizar “levantotes” o actos criminales en nombre de la ley.

De esta simple acción no tenemos respuesta, no hay declaraciones ni de una ni de otra autoridad, tampoco tenemos noticia de la suerte que corrió el que finalmente fue detenido, ni de que independientemente de ser culpable o inocente fue detenido ilegalmente y si esto causaría denuncia ante derechos Humanos, pues de principio, el miso Salvador Caro argumentó en el sitio de la detención (en la colonia Oblatos) que se había hecho uso de la fuerza para someterlo, mientras que, al día siguiente en entrevista, él mismo me dijo que al joven le daban ataques y se golpeó en la frente, quizá con maña para sacarse sangre y hacer escandalosa la escena.

Nadie nos dice cómo en una situación de ésta las corporaciones municipales y estatales hacen presencia con más de 40 patrullas y un centenar de elementos, donde custodian a sus “jefes” en un tema en donde la calle la utilizan como ring, a sabiendas uno del otro que esta confrontación era más pasa sacar partida de un juego político y ciertamente protagónico que buscaba más puntos a su persona que abonar a lo que todos clamamos: seguridad.

Al día siguiente, otro altercado entre la policía de Zapopan y los elementos de la Fuerza Única que al acudir a un servicio se confrontaron, las redes sociales advertían que el municipal de la ex Villa Maicera utilizaba un lenguaje no muy adecuado del cual se esperaba una sanción por parte de las altas autoridades, pero no, fue usado para golpear acciones del día anterior justificando de ambos lados el que el tema es el cese de una u otra cabeza pero no en esencia lo que ahora es el tema: las policías están confrontadas más allá que los mandos estén con un discurso que busca ganancia política y no de resultados.

Es así como en Jalisco la impartición de la seguridad se da en redes, donde tanto el gobierno del estado, como la propia Fiscalía, las alcaldías de Guadalajara y Zapopan usan el Twitter y el Facebook para declarar, mientras en Tonalá por ejemplo, los vecinos de algunas colonias usan mantas para advertir de corruptelas de policías, y que las calles están videovigiladas ante la ausencia de uniformados y la falta de respuesta a los llamados.

Hoy esperamos respuestas, acciones y no más confrontaciones, porque, quizá este artículo tendrá más silencio, y en ese espacio, los ciudadanos comienzan a ver al policía no como un elemento que sirva a la sociedad, sino que es orillado a trabajar por intereses.

ramiro.escotomr@gmail.com

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