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Meade: la tenue luz de la derecha

El escenario de cara a la próxima elección de 2018 recién se complicó, cuando las piezas del rompecabezas se revolvieron tras la salida de Margarita Zavala de las filas del Partido Acción Nacional como resultado del anuncio de la dirigencia del partido de unirse al Frente que integrará con el Partido de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano en la búsqueda de la presidencia de la república.

Con ello, la reacción inmediata sería comenzar a sacar los cálculos de las posibilidades de los suspirantes a Los Pinos.

Quien quedó mejor parado ante este escenario fue Andrés Manuel López Obrador, quien con una nutrida base electoral en el centro de la república, y con los resultados históricos de las últimas dos elecciones en las que ha participado, se puede anticipar que un tercio -por lo menos- del electorado estaría dispuesto a votar por él. Ya vendrán las encuestas y los elementos serios de medición que nos darán lecturas más exactas acerca de sus posibilidades, sin embargo, se anticipa que en la condición actual, sería el pre-candidato con mayores posibilidades no sólo de representar a su partido (¿alguien se atreve a pensar que Morena enviará otro candidato?) sino de captar una mayoría en el proceso de 2018.

Los integrantes del famoso Frente Ciudadano podrán crear polémica, pagar espacios, y publicitarse por todo el país, sin embargo, el arreglo parece estar más orientado en buscar posiciones distintas a la de la presidencia, que les permitan permanecer vigentes, fondeados y en capacidades de buscar algo más grande en el futuro. La realidad es que ni Rafael Moreno, Ricardo Anaya, ni Alejandra Barrales o alguna otra figura emergente de los partidos que integran la alianza tendría posibilidades equivalentes a las del "Peje" hoy en día. 

Margarita Zavala jugó la única carta que tenía en la mano; su salida del PAN y la búsqueda por la vía independiente es el único camino posible en el horizonte de la ex primera dama de aspirar a regresar a Los Pinos, ahora en el papel de mandatario, sin embargo, sus aspiraciones, junto con las de los demás candidatos que irán por esa vía, son realmente bajas, dada la naturaleza de nuestro electorado, que todavía responde, y de gran manera, a una base partidista, de afiliación y de escaso involucramiento en temas de propuesta, lo que entierra hasta hoy las posibilidades de Zavala, o cualquier otro de los que contenderán como independientes en el próximo proceso electoral.

Sin embargo, el PRI hasta ahora ha sido bastante cauto para pronunciarse frontalmente por un abanderado que los represente de cara a 2018. Y aunque en el panorama figuran Aurelio Nuño, Miguel Angel Osorio Chong y hasta Luis Videgaray, uno de sus contendientes más serios y quien podría representar una posibilidad seria y concreta para la derecha se llama José Antonio Meade.

A Meade Kuribreña lo avalan sus resultados. En el presente sexenio ha sido Secretario de Relaciones Exteriores, Secretario de Desarrollo Social y actualmente se desempeña como Secretario de Hacienda y Crédito Público, dejando palpables avances en sus gestiones, que si bien no han sido del todo mediáticas, y no le han otorgado un nombre popular, su desempeño en la dirección ha dejado evidencia de la efectividad de un servidor público que hasta ahora ha logrado discretamente mantenerse alejado de escándalos y libre de insinuaciones de corrupción.

Esa misma discreción, es hasta ahora el mayor obstáculo para que  Meade pueda tener aspiraciones serias a ganar un proceso electoral a los ojos de los avezados, quienes a pesar de reconocer las fuertes capacidades diplomáticas, de gestión y de dirección, también ven en la falta de popularidad masiva de este hombre, que hasta ahora no es sino un candidato a ser candidato, su principal enemigo.

No obstante, no se debe olvidar que Meade trascendió las barreras de colores y partidos, fue parte del gabinete de Felipe Calderón y ahora es un hombre cercano a Enrique Peña Nieto, lo que pone en evidencia que más allá de las pantallas, se plantea a sí mismo como hombre de retos, y especialmente, de resultados.

Hasta ahora, Meade no está decantado para ser candidato de algún partido de derecha, ya que tiene filias tanto como con el PRI, como con el PAN, sin embargo pareciera ser el primero quien más posibilidades tiene de ser representado por el hasta hoy, capitán de la SHCP.

Si Meade, independientemente del partido al que represente, logra establecer una agenda mediática que lo coloque en la mente del electorado, y sus resultados en cinco cargos al frente de cuatro secretarías son bien proyectados, será este hombre la luz de esperanza de la derecha frente a un AMLO que hoy parece estar más fuerte que nunca.

Por Orson Ge
Twitter: @orsonjpg