jueves, 26 de octubre de 2017

París es siempre una buena idea

Cuando se trata de viajar, hay un criterio infalible: ahora o nunca. 

Llega ese momento en que la cosquilla de viajar es peor que el hambre, no sale del cuerpo y la única manera de satisfacerla es comprar ese boleto, tomar la maleta y prepararse para una aventura. 

A veces no importa a dónde, pero la verdad es que sí importa, y no puedes morir sin conocer París. 

Algunos pensarán que es un cliché (especialmente los que ya fueron) pero la verdad es que los franceses tienen bien ganada su reputación de estilo y refinamiento, y eso queda de manifiesto cuando estás ahí, miras a tu alrededor y te das cuenta que estás en una de las ciudades más hermosas del mundo. 



Poder caminar por el Rio Sienna es una de las experiencias más tranquilizantes en la vida, especialmente cuando te alejas de las multitudes y puedes caminar por los túneles de enredaderas que se encuentran en las laderas.



No importa si no te gusta el arte, aunque no quieras ver de frente a la Venus de Milo (yo lloré al verla) o encontrarle la sonrisa a la Gioconda, es requisito de la visita parisina admirar la arquitectura del Museo de Louvre desde su primorosa explanada que conjunta el estilo clásico con el moderno.



Llegar al Arco del Triunfo tras recorrer los Campos Elíseos es un recordatorio de lo bella que puede ser la vida y la obra del hombre cuando se pone cuerpo y alma en ello.



Para terminar el día es imprescindible visitar los famosos cafés parisinos, y los no tan famosos. Por toda la ciudad siempre hay pequeños recovecos donde encontrar un fuerte café (por favor no le pongas azúcar) con la más deliciosa panadería. 

Y eso es apenas el inicio, lo mejor de cada viaje es explorar los rincones, descubrir tu propia aventura y compartir tu viaje con aquellos que no pudieron ir contigo.

¿Todavía estás leyendo? ¡Es hora de planear tu próximo viaje!

GDLPost

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