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Atenta carta al motociclista tapatío


Querido amigo motociclista: 

Primero que nada, quiero dejar muy claro que no te odio, pero a veces sí me haces enojar. Sé que nuestra convivencia es necesaria, muy necesaria, en las calles y que tu medio de transporte es una efectiva alternativa a las necesidades de movilidad tan escasas escasas en nuestra gran metrópoli.

Sé también que a posiblemente andes en una moto no por gusto, sino por necesidad, ya sea por motivos de trabajo, por economía o algún otro que escape a mi mente. 

Lo que sí sé es que a veces, sino es que casi siempre, no sé si por la manera en que vivimos en nuestro México tan pintoresco, o por mera falta de reflexión, demuestras hábitos que nos ponen en peligro a muchos, y por eso me da coraje, porque las historias trágicas que muchas veces se hunden en el anonimato que nos dan los grandes encabezados en los periódicos, hacen que pasemos por alto que si vamos a convivir en la calle, debemos hacerlo con respeto y orden, pero especialmente buscando el bienestar de todos, y no sólo de algunos.

Por eso quiero pedirte tres cosas no como automovilista o peatón, sino como tapatío y ser humano:

Protégete
Me cuesta trabajo verte con el casco, sí, cuando lo traes colgado en el brazo. El hecho de que sea una regla, y sea de lo más común brincárselas porque falta quien las haga valer, no quita la gran necesidad de estar bien protegido cuando transitas en un vehículo que puede desarrollar grandes velocidades y que no te otorga la menor de las protecciones. Ahí es donde tú tienes que hacerte responsable de ti mismo y no sólo portar el casco sino ropa protectora que te evite graves lesiones en la piel en caso de una caída. 

Sé que me vas a decir que nunca te ha pasado, pero, ¿eso significa que nunca te va a pasar?

Usa un carril
¿Sabes? por más que parezca una ventaja el hecho de que tu moto quepa entre los automóviles no significa que puedas pasarte entre ellos sin obedecer un par de principios. 

El primero es la ley de movilidad, que te obliga a transitar en el espacio de un carril. Cuando todos nos vamos moviendo, y cuando estamos en alto, tu lugar es el mismo que el de un auto, y así como te molesta cuando un auto se te cierra, así el automovilista se molesta cuando pasas entre dos autos, especialmente cuando se van moviendo, porque pones al extremo las habilidades de todos los que circulan por ese espacio en ese momento.

Sí, ya sabemos que lo tienes todo calculado, dominado y lo has hecho muchas veces, pero no puedes contar con la misma destreza de quienes van a tu alrededor. Y en caso de un error de cálculo de cualquiera de quienes estén pasando por ahí, la peor parte la llevarás tu.

No subas a más de dos
Las motocicletas son vehículos motores diseñados para el transporte de máximo dos personas; idealmente uno. Resulta angustioso y francamente indignante cuando vemos a un motociclista cargar con la familia entera en un automotor de este tipo, no tanto por motivos de circulación, sino de seguridad.

Las probabilidades de tener una caída o accidente mientras tres personas van en una moto se duplican que cuando van dos, y lo mismo sucede de dos a uno. 

Sabemos que todos necesitamos transportarnos, y a veces la necesidad es grande, pero más grande es el riesgo de poner a tu familia o amigos en un gran potencial de accidente. Piensa que muchas veces será mejor tomar el tiempo y andar en transporte público antes de exponer a un ser querido a un accidente grave o fatal.

Muchas gracias por tu atención, tenía tiempo queriendo escribirte esta carta, espero pronto verte en la calle, verte bien y que convivamos con respeto dentro de nuestra gran comunidad.

Por: Orson Ge
@Orsonjpg