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Cinco señales que te dicen estás en el trabajo equivocado


Según cifras de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) los mexicanos somos dentro de las principales economías del mundo quienes más horas trabajamos, pero también quienes menos productivos resultan al medir los resultados contra las horas-hombre. 

Mucho de ello tiene que ver con lo felices o frustrados que podamos sentirnos en nuestro trabajo, que por lo regular terminan convirtiéndose en ocupaciones o métodos de subsistencia que resultan en un círculo vicioso que termina con el ánimo del trabajador y en un dolor de cabeza para los patrones.

Darte cuenta a tiempo de que estás en el trabajo equivocado puede hacer que ese giro que necesita tu vida llegue antes, que comiences a explorar tus alternativas o que definitivamente comiences a buscar un nuevo lugar donde intercambiar la mezcla de tus talentos, conocimientos y tiempo por una paga que te ayude no sólo a pagar las cuentas, sino a darte la satisfacción de realizarte a través de lo que haces.

Si cumples con lo menos con tres de las siguientes cinco señales, es hora de empezar a mirar al horizonte laboral con ojo de halcón: 

Tienes que hacerte el ánimo de ir a trabajar.
Pocas cosas destruyen tanto la autoestima y la alegría como saber que tienes la obligación de presentarte a un lugar donde no quieres estar a dedicarte a cosas que no quieres hacer, sólo porque nos dan dinero por hacerlo. Tal vez los trabajos no se dan en los árboles, pero de seguir en un lugar donde no quieres estar, sólo permanecerás en un callejón sin salida del cual eventualmente terminarás afuera, pero de ti dependerá si lo haces a tiempo o esperarás a tener la motivación diaria debajo del suelo. 

Tu período de traslado es mayor a 90 minutos.


Esto puede sonar muy tonto, pero no lo es al pensar en todo el tiempo que puedes estar tirando a la basura. Dicen los sabios que el "tiempo es oro", además de ser el único recurso que no podemos renovar, y cuando tardas 90 minutos o más en moverte de tu casa al trabajo o viceversa, significa que pasas 3 horas diarias adicionales a tu trabajo solamente en el acto de hacerte presente. Si tu jornada es de lunes a viernes, eso significa que pierdes 15 horas por semana, 60 al mes y 720 por año lo que sería equivalente a ¡30 días! 

Es decir, pasas más tiempo transportándote que lo que te dan de vacaciones... ¿tiene sentido?

Tienes pocas posibilidades de ascender o ser promovido.





Una de las cosas que no necesitan ni dos dedos de frente es saber si tienes oportunidad de tener un puesto mejor al que ahora tienes. La mejor manera de hacerlo es confrontar tus talentos y conocimientos con las necesidades que hoy tiene la empresa en la que trabajas (si no las conoces, también deberías hacerte un examen personal para saber si eres lo que ese negocio necesita).

Si todos los departamentos están llenos de personas más capaces (o mejor relacionadas) que tu, y mirar para arriba significa contemplar el color del techo, más vale que busques un nuevo lugar más compatible con lo que tienes para ofrecer.

Tus compañeros te odian.




No sólo podrías estar en un lugar donde no quieres estar, pero si encima de esto, tampoco te quieren ahí, es hora de mover las patitas.


Tu jefe no te impulsa profesionalmente.


Tener un puesto más alto no sólo es pedir cuentas y enseñar. Una de las obligaciones morales de toda persona en un puesto de autoridad es ayudar a crecer a quienes trabajan directamente bajo su cargo. Aunque no lo creas, todavía hay patrones, gerentes y supervisores que piensan así, y aunque son pocos, sí existen. Si tu relación con tu mando es mala, o no te está llevando a crecer como profesionista, es hora de sacar boleto a otro lugar.

Gran parte de la improductividad que aqueja a nuestra estructura laboral, operativa y organizacional es que las empresas no desarrollan efectivamente perfiles de compatibilidad para detectar el talento más  adecuado para cada función, departamento y tarea, por lo que nos toca hacer esa chamba a nosotros y buscar no sólo por conseguir cómo pagar las cuentas, sino cómo salir adelante.

Si realmente deseas profundizar en el tema de cómo buscar el trabajo correcto te recomendamos el libro "El elemento" de Ken Robinson que te será de mucha ayuda si quieres convertirte en un profesionista realizado.


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