viernes, 12 de enero de 2018

Anti-política



Anoche comentaba con mi esposa la cada vez más latente posibilidad de que la presentadora de televisión norteamericana Oprah Winfrey busque una candidatura en el próximo proceso electoral por la presidencia de los Estados Unidos de América. 

Y la lógica es simple, si Donald Trump puede, ¿por qué otros no?

Esto me hizo reflexionar en el latente ejercicio de anti-política que existe en muchas partes del mundo, y del que México no es la excepción. Y es que pocos grupos gozan de una popularidad tan pobre como lo es el político: los modelos disfuncionales, las campañas falaces, y los pobres resultados que entregan administraciones que después son objeto de investigaciones por desvío de recursos, corrupción, peculado, cohecho, nepotismo y demás tropelías no pasan desapercibidas, y aunque se diga que "el pueblo no tiene memoria" por lo menos un instintivo descrédito tiene hoy a los políticos en general sumidos en el fondo de la lista de popularidad del colectivo mundial.

Hemos sido testigos en México de gestiones de figuras públicas que hasta la fecha no han sabido responder una simple pregunta: "¿para qué se postuló?": deportistas como Carlos Hermosillo o Ana Guevara llegaron al legislativo para irse tal y como entraron. Actores y actrices como Silvia Pinal o  "Carmelita" Salinas, también han planteado la incógnita si la popularidad es la llave de entrada, el cuerpo del deseo, de algún partido por llegar a una representación popular o si realmente dentro del engrosado cuerpo de figuras públicas que desean entrar a la política existe una motivación más allá del poder, y del negocio que estos puestos pueden representar.  Del caso de Cuahtémoc Blanco como munícipe de Cuernavaca, ni hablar... el chiste se cuenta sólo.

Sin embargo, esto no debe confundirse con los proyectos ciudadanos que realmente están buscando alzar la voz y cambiar la realidad de la política en México desde una trinchera muy pequeña, con pocos recursos pero que sin duda cada día más despierta el interés de aquellos que aspiran y desean para una realidad diferente para nuestro entorno social. Proyectos como el de Pedro Kumamoto, Alberto Alfaro y otros ciudadanos que preocupados por su comunidad buscan llegar al legislativo o alcaldías diversas en Jalisco y otras entidades se diferencían, y por mucho, de lo que las figuras populares, dueñas de reflectores del medio artístico o favoritos de la tribuna pueden representar para un electorado harto de políticos buenos para hablar, pero ineficaces para ejercer la política pública.

En ese grupo no entran los políticos que revientan con su partido y deciden lanzarse como "independientes", ese es objeto de otra discusión. 

No cabe duda que hacer política no se trata sólo de saber llevar un negocio exitoso o tener buenas intenciones para la comunidad. Ocupar un puesto público requiere de un esquema diplomático, de disciplina del ejercicio del gasto  público, planificación, atención ciudadana, comunicación social y personal, y otros atributos, entre los que destaca el colmillo, ya que es un medio que como todos, tiene su arena muy definida. 

Pero no se trata de decir que la política es sólo para los políticos. Personajes con valor, deseos de servir, y sobre todo honestidad son necesarios en un sistema democrático en el que el electorado ha demostrado que es objeto de desatinos y abanica en el aire en la búsqueda de esa figura que puede cambiar la triste realidad que hoy refleja en la gran mayoría de los casos la representación popular.

El chiste es no confundir los proyectos ciudadanos con lo que los partidos están haciendo y claramente es anti-política.

Por: Orson Ge
Twitter: @orsonjpg
   

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