jueves, 8 de marzo de 2018

Que gane el que sea

La discusión más acalorada dentro del colectivo ya sea en redes sociales, pláticas de pasillo, cafés, reuniones familiares y demás momentos en el que por lo menos dos personas puedan mantener un diálogo o intercambio de ideas es la misma: ¿Quién debe ser el próximo presidente del país?



Miedos, filias y fobias se vierten por todos lados. En forma de memes, unos muy atinados y otros por demás nefastos, o en retóricas simples, e incluso dentro del marco de una acalorada discusión, tremendas descalificaciones, desinformadas acusaciones y de vez en cuando algún argumento sustentado tiran ganchos al hígado, rectas a la quijada y por demás ataques a cualquier personaje que haya osado pretender la silla presidencial de nuestro país. El resultado: una campal, división, enojo y hasta confusión entre algunos de los que conformaremos el electorado de los próximos comicios.

Pero en serio le digo, no pierda el hígado, ni exponga la vesícula, no pierda a sus amigos, porque le tengo dos malas noticias:

Allá en las cámaras todo se negocia

Podemos o no tener razón con nuestros razonamientos, pero mírelo con perspectiva: los tres alegres compadres que firmaron el "Pacto por México" hoy juegan un super libre al estilo "Triple A" en el que uno acusa, el otro llora y el otro se hace como que no escucha. 

A lo que vamos: los que hoy son amigos, mañana se odiarán a muerte, y viceversa según la conveniencia en cuestión, y si ellos no se la jugaran por usted, ¿por qué habría usted de jugarse la amistad, la salud o algo más grave por un símbolo o un color? 

No es este un llamado al "pashuatazgo" democrático; defienda sus ideas, y úselas para reflexionar y elevar el nivel de discurso, sin embargo, cuando la conversación llegue al insulto, la descalificación o cualquier cosa similar, será tiempo de cambiar el tema. 

Defender la ideología nunca debe ser sinónimo de agresión, y si allá donde se legisla, las ideologías, los colores y los postulados se venden "a como esté el kilo" ese día, ¿por qué usted deberá rasgarse las vestiduras? 

Allá ellos...

La realidad es que todo seguirá igual mientras no cambiemos como sociedad.

El huevo y la gallina de nuestra historia como nación.



Hace unos días tuve la oportunidad de ver un video en el que gran cantidad de ciudadanos saqueaban un camión de una refresquera, igual que como lo hacen cuando se accidenta uno de cerveza, o cuando se inunda un Sams, o cualquier fenómeno de este tipo, en el que mucha gente que no sabe sacar sus frustraciones inventan una excusa mediante la cuál una empresa se convierte "el tirano" y con un exacerbado sentimiento de "Justiciero de Nottingham", despojan al rico para darle al pobre, sólo que ese pobre no se trata del menos afortunado sino el pobre de mente que cree que con ese acto de rapaz cobardía saldó un poco las cuentas con un "sistema represor que tanto le debe".

Pero es lo mismo que sucede en un embotellamiento, cuando cada cuál con tal de "librarla" se "inventan" tercer, cuarto y hasta quinto carril para quedar más cerca o ganar algunos metros, creando un caos mayor, pero sintiéndose más listos que los demás, cuando la realidad es que estos gestos demuestran todo lo contrario, y se agravan con una dosis de gandallismo, rubro en el que nuestro país ya excedió la cuota hace muchos años.

Y muchos ejemplos cotidianos más, que no por ser cotidianos dejan de ser menos sintomáticos de una sociedad, de un grupo de compatriotas, de un cúmulo de personas que están esperando que el cambio se genere desde una silla presidencial sin darse cuenta que todo esto sucede y se arregla ahí mismo, en la calle.

De nada sirven las quejas por la Reforma Energética si nos colgamos de la luz o compramos huachicol. Es ridículo apuntar con el dedo y decir "rateros" cuando un camión de bienes ajenos no puede resistir el embate de una furibunda turba de "ciudadanos" que busca "emparejar" un poco más las cosas, como si unos refrescos los fueran a sacar de la miseria -mental- en la que se encuentran. Es vergonzoso mirar a los ex gobernadores y diputados que efectivamente robaron y llamarlos corruptos desde la televisión que llevamos a casa después de un saqueo a una tienda departamental.

¿Cómo vamos hasta aquí?

Mientras no sepamos ceder un asiento, hacer una fila correctamente, seguir las instrucciones, pagar lo que nos toca -sin buscar al "amigo que nos hace un descuentito" -, no habrá gobernador, ni senador ni presidente que nos saque de este hoyo de corrupción, injusticia y agandalle en el que solitos nos hemos metido.

Lo que vemos en las noticias, en las cámaras de diputados y senadores, y en las calles es simplemente el fruto de lo que hoy somos, es decir, un reflejo, y para poder salir, hay que querer salir.

Ahí está la pregunta: ¿queremos?

Si la respuesta es no, pues que gane el que sea, que nos gobierne Superman o la Mujer Maravilla, de todos modos, nada va a cambiar.

Orson Ge
Twitter: @orsonjpg

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