lunes, 16 de abril de 2018

La gente no está sonriendo

Llegó ese largo e incómodo momento para miles de mexicanos en que se despierta, respira y come en una invasión de mensajes electorales de cierto grupo de personajes que le resultan ya sea desconocidos, poco creíbles o, en el peor de los casos, profundamente odiosos. 



Decimos verdad cuando afirmamos que cada proceso electoral se vuelve muy pesado a nivel audiencia por la alta carga de mensajes que el público tiene que soportar con tan escasa propuesta, alta repetitividad, y sobre todo, con falta de fe. 

Pero tal vez, lo más difícil sea aguantarse el coraje de ver tantas caras sonrientes cuando en la realidad ese público no la está pasando bien, y esos rostros que buscan transmitir una confianza esperanzadora tienen tanta disonancia con quienes se topan con estos carteles uno tras otro en carteles, paradas de camión, espectaculares, comerciales de televisión y hasta en sus redes sociales. 

La gente no está sonriendo. Está a la defensiva: está tensa, está nerviosa, está cansada. 

Y no gratuito: incluso pautas de la Secretaría de Gobernación han invitado a la gente a permanecer alerta de no ser robados, de no publicar vacaciones en redes sociales y de no ostentar en la vía pública. Los índices delictivos son unos en las declaraciones a medios y otros en la realidad del ciudadano de a pie. La probabilidad de sufrir un daño en el patrimonio, del tamaño que sea, es cada vez mayor, y de la procuración de justicia mejor ni hablar… 

Muchos de nosotros preferiríamos ver la cara de alguien que pondrá manos a la obra, que tiene cómos, cuándos y por qués bien definidos, con números reales y no cuentas alegres. Hoy el grueso del electorado no sabe por quién votar, y no porque no haya visto los rostros, o leído los nombres, sino porque las campañas están huecas, porque son “pan con lo mismo” y carecen de lo más esencial: lo que los expertos en marketing llaman conexión con el target. 

Salta a la vista el caso de Pedro Kumamoto. Que salió de entre el electorado y sin una sola fotografía en plano detalle ha logrado hacerse de un nombre que incluso fuera de sus demarcaciones es recordado; un tipo bien posicionado, a través del trabajo, y de una estrategia que no ha costado millones, pero que ha alcanzado a cientos de miles. 

Queda claro que las campañas en general urgen de ser replanteadas, porque no están vigentes, son carentes de contenido y tienen muy escasa diferenciación; elementos indispensables en los mercados de masa hoy en día. 

Señores candidatos, les hacemos la más atenta solicitud: no más caras sonrientes, el pueblo no está contento con ustedes. Si en verdad hay intenciones de trabajar por la comunidad, si es serio ese amor a México que muchos pregonan, si es genuina la vocación de servicio público que quede patente hablando de su trabajo hasta hoy y hagan compromisos factibles, realizables y demandables no con promesas vacías y los clásicos “haremos”, “traeremos” y “llevaremos” sino con seriedad, compromiso y franqueza, porque la nación, como lo rezan las tomas de protesta, ya lo demanda. 

La solicitud aquí está, la actitud también, la respuesta está en manos de ustedes. 

Orson Ge 
Twitter: @orsonjpg

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