viernes, 6 de abril de 2018

Los tres aciertos del mensaje de Peña a Trump

La tarde de ayer fue sorpresiva para un buen número de mexicanos, cuando por fin, el presidente Enrique Peña Nieto lanzó un mensaje categórico, firme y puntual a su contraparte de Estados Unidos. 



Cuántos esperábamos un mensaje de esta categoría hace meses, hace años...

Otros ya habían perdido la esperanza, y aunque el breve anuncio no corrige muchas cosas que se han hecho mal en este sexenio y de las que es complicado "hacer bien las cuentas", sin duda, reivindica la diplomacia del pueblo mexicano en plano internacional, terminando en menos de dos minutos con la idea de que nuestro país puede ser mangoneado o amedrentado, con un mensaje frontal, claro y con propósito.

Peña hizo lo que tenía que hacer, hablar sin ambigüedades, en primera persona y con un mensaje específico. 

Lo primero que Peña Nieto hizo bien fue desechar la negatividad, cambiando acertadamente la retórica bajo la que Donald Trump es conocido por abordar constantemente. Esto propició que se adueñara del mensaje, cambiara la tónica del discurso y sobre todo, se sembró en el terreno de la proposición, en un momento en el que la contraparte parece erráticamente salir perdiendo en el terreno de la confrontación, en un momento específico en el que Estados Unidos sufre en sus relaciones con sus tres principales socios comerciales: Canadá, China y México.

En segundo lugar, mostró valentía: negociar sin miedo, con respeto y como amigos fueron afirmaciones categóricas de un gobierno que buscó por la vía diplomática más dócil acuerdos justos, equitativos y de mutua voluntad. Apuntar a las probables frustraciones del mandatario por temas de política interna, invitándolo a manejarlos en su propio patio, sin alterar el plano internacional, en un mensaje mediático es algo que muy pocos presidentes podrán ufanarse de haber enviado a cualquier presidente norteamericano, no solamente Donald Trump, y aunque conlleva un riesgo de rompimiento en sí, era algo muy necesario de hacer ya para México, que había soportado demasiadas exposiciones públicas y mediáticas de desestimación.

Por último, recuperó la dignidad. Uno de las impresiones más fuertes que ha dado el Gobierno de México desde la candidatura de Donald Trump es la de doblegarse ante el poderío del imprerio yanqui en aras de no molestar al gigante, sin embargo, todo tuvo un límite y el mensaje mostró una postura clara de nuestro país no sólo de cara a las negociaciones del TLCAN sino de las relaciones entre ambos países por lo menos hasta el próximo diciembre: México sólo aceptará una relación basada en el respeto, equidad bajo un marco de propuesta y no de amenaza.

Un acierto tardío, que no resolverá los problemas de fondo que aquejan a nuestro país, pero que definitivamente dejará uno de los mejores recuerdos de la administración peñista.

Ojalá, en la recta final veamos más ejemplos de buena puntería,

Orson Ge
Twitter: @orsonjpg

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