miércoles, 11 de julio de 2018

Aceptar, reconocer, construir...

La película “Coco” ha sido la cinta más vista en la historia cinematográfica de México, al vender más de 16 millones de boletos. 



En ella, se muestran distintos elementos de la cultura mexicana; algunos hacen referencia al carácter de los mexicanos. Por ejemplo, tras quedar viuda “mamá Imelda”, afirma el filme que ella no tenía tiempo de llorar y se puso a trabajar para sacar adelante a su familia. Tal actitud resulta aleccionadora para muchos mexicanos en el tiempo post-electoral que estamos viviendo. 

 La victoria contundente de Andrés Manuel López Obrador y el fenómeno “Morena” avasalló en los cargos disputados en todo el territorio nacional afectó anímicamente a muchos quiénes temían la llegada de ese personaje y los efectos de su gobierno. 

La lección de mamá Imelda para México podemos sitetizarla así: Aceptar el pasado, reconocer el presente y construir el futuro. 

Aceptar el pasado significa entender que el tiempo de las campañas electorales terminó. Si su candidato era Andrés Manuel López Obrador o alguno de los que resultaron electos, le felicito, disfrute de su triunfo un momento, pero ya no son más candidatos. Eso es pasado. Por otro lado, si los candidatos de su preferencia no se vieron favorecidos por el electorado, por el bien suyo, de los que le rodean y del país, le animo a superar el periodo de duelo y respetar los resultados. 

Reconocer el presente es entender que en México los más de 56 millones de votos, es la voluntad de más de 56 millones de personas. Y que el 53.19% de ellos, es decir, 30, 113,483 ciudadanos en un país democrático han hecho valer su derecho. También es entender que los más de 12 millones de ciudadanos que votaron por Ricardo Anaya, más de 9 millones que votaron por Meade y casi 3 millones que votaron por Jaime Rodríguez, también son voluntades y visiones de México. 

El pasado se quedó atrás, el presente requiere de observación detallada, comprensión. Sin embargo, la tarea para todos los mexicanos gobernantes y no gobernantes está enfocada al futuro: construirlo. 

El futuro de un país se construye de acciones y omisiones. El lugar que cada uno tomemos en la historia de este país, es único e irremplazable. 

La democracia se fortalece en la medida que mayor número de ciudadanos participan de forma real, efectiva y comprometida. Sin embargo, parece ser que históricamente la participación ciudadana en nuestro país no ha resultado asunto prioritario de vida o muerte, como era para “mamá Imelda” sacar adelante a sus hijos. 

Sinceramente esperamos que en esta ocasión sí lo sea; que México crezca en participación ciudadana efectiva fruto del temor al que gobernará a partir del primero de diciembre o consecuencia de la conciencia del deber ciudadano, de la obligación moral de verse favorecido cuando millones de mexicanos no lo han sido históricamente. 

Que la próxima elección encuentre más ciudadanos y menos apatía.

Yurixhi Gallardo
Twitter: @yurygallardo

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