miércoles, 18 de julio de 2018

Las 50 propuestas de AMLO en 5 puntos

El Presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció 50 propuestas para combatir la corrupción. 



La atención mediática los últimos días estuvo centrada en la reducción salarial de altos funcionarios incluyendo el propio Presidente; propuesta hecha desde la campaña dentro de la temática de un “gobierno austero”. 

Pensar que la austeridad del gobierno se refiere solo a la reducción de los altos sueldos de los funcionarios raya en la ingenuidad. Para muchos la medida es una señal de sensibilidad con la situación de pobreza de la mitad del país. 

Más allá de esto, al ser analizadas las cincuenta medidas en su conjunto hay por lo menos cinco comentarios en los que vale la pena abundar:


1. Combate a la corrupción no es sinónimo de austeridad. 


Austeridad es la moderación en el gasto o uso de los recursos. El antónimo de austeridad no es corrupción, sino abundancia. Hablar de austeridad en el uso de los recursos públicos puede ser bueno, pero por sí misma no es una medida de combate a la corrupción. No olvidemos que las propuestas tienen la finalidad de combatir, pensar en términos de austeridad sin ir más allá, no cumple con la expectativa creada. La propuesta que obligaría a todo funcionario a presentar su declaración de bienes patrimoniales; así como la de sus familiares cercanos, sí impacta directamente en el combate. Sin embargo, en el tema de declaraciones de los funcionarios en México ya hemos dado pasos más allá de la obligación de presentar la declaración patrimonial. ¿Por qué no extender la obligación de declaración y que se presente la declaración 3 de 3? Por lo expuesto, queda de manifiesto que el combate a la corrupción implica más acciones que promover la austeridad.

2. Austeridad enfocada a los altos funcionarios. 

Siguiendo con el tema central que abordan las propuestas, que es la austeridad, hay que matizar que ésta se dirige a los altos funcionarios, por ejemplo, en la propuesta de que el presidente de la República gane menos de la mitad de lo que recibe el presidente Enrique Peña Nieto, sin ningún tipo de compensaciones. O la propuesta que se refiere a que no se comprarán vehículos nuevos para funcionarios. En concreto, la propuesta de reducción de sueldos a la mitad de quienes ganan más de un millón de pesos anuales de manera progresiva; pero lo ahorrado debe significar el 50 por ciento del gasto actual. Esto sumado a la propuesta de que nadie podrá utilizar aviones o helicópteros privados. Hablar de austeridad va más allá del gasto que hacen los altos funcionarios, el ejercicio del gobierno implica el gasto que se hace por ejemplo, en la operación de la administración pública en todos los niveles y los diferentes programas que se llevan a cabo. En esto último, es donde la corrupción se asocia con otro tipo de prácticas también ilícitas como el clientelismo político.


3. El combate efectivo a la corrupción requiere forzosamente de transparencia. 

La corrupción es un mal con distintas caras y requiere diferentes remedios, pero hay una solución probada en todos los ámbitos: la transparencia. Del análisis de las medidas propuestas, no aparece en ninguna de ellas una clara señal de cómo el nuevo gobierno pretende lograrlas. ¿Cuánto dinero se va ahorrar?, ¿a qué lo va a destinar?. Es decir, se viva con austeridad o no, dar cuenta de lo que se gasta, especificando montos y destino es una fórmula ineludible si en realidad se quiere actuar con transparencia. 

4. La actividad de la función pública como cualquier actividad profesional debe sujetarse a indicadores cualitativos y cuantitativos que permita valorar el grado de desempeño. 

Otro pendiente en el ejercicio de gobierno es la construcción de estos indicadores que permitan analizar las tareas de los responsables de la administración pública, así como de las políticas que estos implementan. Mientras no cambiemos este punto en nuestra cultura, estamos retrasando el progreso y empleando erróneamente nuestros recursos. La cultura de la eficacia y la eficiencia requiere un compromiso auténtico para que puedan ser evaluadas las acciones que se implementan.

5. Aparecen algunas propuestas que poco o nada tienen que ver con la corrupción o al menos con la austeridad. 

Entre las cincuenta propuestas encontramos algunos manifiestos de buena voluntad. Por ejemplo, la propuesta cuarenta y tres: “Se tratará con amabilidad a los ciudadanos en las oficinas públicas y en cualquier lugar, aceptando con humildad que ellos son los mandantes de los servidores públicos”. La amabilidad, sin duda, es algo bueno, pero resulta ilógico el sentido que tiene la propuesta dentro del contexto en el que se presenta. Aparecen otras descripciones que tampoco se vinculan con la corrupción ni con la austeridad, por ejemplo, la propuesta veintiocho: “No se puede asistir al trabajo en estado de ebriedad, ni tomar en las oficinas públicas”.

Al final, parece ser que las propuestas de Andrés Manuel López Obrador no transitan en el sentido de un real combate a la corrupción; quizá sintetizan lo enunciado durante la campaña en que las acciones irán de arriba hacia abajo, así como se barren las escaleras. Si las cincuenta propuestas son el primer escalón, estaremos ansiosos de atestiguar los cientos de propuestas que tendrán que llegar para que efectivamente la escalera sea barrida por completo.

Yurixhi Gallardo
Twitter: @Yurygallardo

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