martes, 7 de agosto de 2018

Política y verdad: una relación en peligro de extinción


El reconocido periódico Washington Post con la ayuda de Leslie Shapiro y Kaeti Hinck desarrolló una herramienta que permite contabilizar cada una de las mentiras o declaraciones engañosas pronunciadas por el Presidente Donald Trump. 


Esta práctica que en un principio tenía como objetivo cubrir los primeros 100 días de gobierno, se ha extendido durante todo su mandato.  En días pasados, el emblemático periódico estadounidense anunció que en el mes de julio el presidente norteamericano alcanzó los números más altos en cuanto a afirmaciones engañosas o contrarias a la verdad,  emitiendo 16 afirmaciones falsas al día. 

Sin duda, es preocupante la relación que mantiene el señor Trump con el purísimo concepto de la verdad, tratándose del cargo que ostenta.  

Sin embargo, el problema más grave es que al parecer Donald Trump no es el único que miente. Encontrar hombres y mujeres dispuestos a vivir en la verdad, no es tarea sencilla. En nuestro país durante la pasada campaña presidencial, la herramienta VerificadoMX buscó combatir de frente a las noticias falsas en torno al proceso democrático.  Resultó útil y al mismo tiempo sorprendente, que el día posterior a los debates entre los candidatos a la presidencia, la plataforma mexicana aclaró cuáles afirmaciones hechas por los contendientes en cadena nacional eran verdaderas y cuáles no.

Si las mentiras de los políticos nos sorprenden, es porque los ciudadanos no necesitamos mayor explicación para comprender aquella definición clásica de verdad como adecuación entre la inteligencia y la realidad.   Es decir, cuando el sujeto conoce la realidad está en la verdad.  En el diccionario de la Real Academia Española la mentira se define de forma muy simple: “Del lat. mentīri. Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa”.  Recordemos aquello de que muchos son los que quieren engañar y que ninguno quiere ser engañado.  

Sostener la verdad es un tema complejo, hay que tener en cuenta factores alrededor de ella, entre ellos, si efectivamente puede comunicarse lo que se sabe o si estamos ante un supuesto donde el silencio está protegido, por ejemplo, por el secreto profesional.

Los casos aquí planteados, la herramienta del Washington Post y  el trabajo de VerificadoMX, tratan de la verdad y la mentira de una forma muy sencilla:  señalando situaciones donde deliberadamente la realidad no es presentada. 

Resulta preocupante que muchos políticos se han convertido en mentirosos profesionales, o quizá algunos de ellos puedan caer en un trastorno psicológico conocido como mitomanía. Otros, van desarrollando sus carreras profesionales siendo selectivos con la realidad resaltando lo que quieren de acuerdo a los fines de su conveniencia y opacando aquello que no contribuye a sus fines.  

Esto último, es quizá el caso más preocupante de manejo de la verdad. ¿Qué consecuencias presenta para los ciudadanos? Una clara e ineludible: la pérdida de la confianza en los políticos y el desprestigio de las instituciones y la política en general.  

¿Qué podemos hacer los ciudadanos para reconciliar la política con la verdad?  Entre otras cosas, apoyar iniciativas que busquen mostrar la verdad, tal como lo ha hecho VerificadoMX: esclarecer aquellas situaciones donde está en nuestras manos mostrar la realidad.   

La vida política como cualquiera de los ámbitos de nuestra vida reclama confiar en las personas porque la única vía posible de construir relaciones comunitarias sólidas es a través de la confianza. La confianza sólo es posible cuando impera la verdad, y ésta parece estar en peligro de extinción.  

Yurixhi Gallardo
Twitter: @yurygallardo





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