lunes, 10 de septiembre de 2018

El ejercicio del derecho: más allá de una mercancía

Vivimos en un mundo globalizado y dominado por las fuerzas del mercado. 



Las consecuencias de esto son patentes en todos los ámbitos: políticos, culturales, educativos, por citar algunos. 

El ejercicio de la profesión jurídica no es ajeno a esta realidad, consecuencia de ello, muchos de quienes ejercen dicha profesión reducen su labor a una mercancía. Es así que, asimilan la labor del profesional a la de un conductor de taxi esperando en un sitio a que llegue el pasajero. 

Asumiendo tal papel, el eminente abogado está dispuesto a que el pasajero suba al taxi, indique el destino y pague la cantidad correspondiente. Cuando utilizo esta comparación con mis alumnos, entusiastas estudiantes de Derecho, se rehúsan en un primer momento a aceptar la analogía. Sin embargo, mi sorpresa es que la negación de ésta es por lo poco sofisticado que les parece ser un taxista en comparación con la idea que tienen respecto a los profesionales del Derecho; no les parece que exista ningún problema en que cualquier profesional que ha pasado cinco años estudiando para obtener su título profesional tenga algún otro fin en el ejercicio de la profesión más allá de ganar dinero. 

Cuando el diálogo llega al punto de la sinceridad absoluta, muchos de ellos no tienen ningún problema en reconocer que efectivamente ese es el único fin que persiguen ejerciendo sus tareas profesionales. Me pregunto entonces: ¿dónde quedaron los ideales que los alentaron a estudiar Derecho? ¿qué rasgos asimilan en los profesionales del Derecho con los que conviven? ¿cómo impactar en su educación jurídica para que conozcan que la profesión es mucho más que una mercancía? La profesión jurídica ha sufrido y seguirá sufriendo cambios drásticos en los próximos años. 

En las circunstancias actuales en las que nos encontramos como país respecto a justicia y corrupción, resulta urgente pensar en que profesiones como el Derecho no se reduzcan a una mercancía. 

Si lo que mueve a los estudiantes es la adquisición exclusiva del dinero, no dudo en advertirles que quizá han equivocado el camino. Existen otras profesiones o actividades humanas que permitirían alcanzar dicho objetivo con mayor velocidad, sin necesidad de acumular conocimientos y experiencias. 

Hoy más que nunca necesitamos profesionales del Derecho que entiendan la realidad que está en juego al ejercer su labor. Además, es necesaria la prudencia para ponderar los motivos y los fines que persiguen con su tarea profesional. 

Si no rectificamos el camino, estaremos convirtiendo a la prestación de servicios jurídicos en un expendio, y el Derecho es mucho más que eso.

Yurixhi Gallardo
Twitter: @yurygallardo

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