lunes, 17 de septiembre de 2018

¿México está quebrado?, ¡avisen!

Mucho ha cambiado de junio a la fecha.



El discurso que incendió las elecciones y que esperanzó a millones de mexicanos que eligieron la alternativa que abanderó el cambio ha mutado de muchas maneras, algunas de ellas previstas por quienes no compartían la ideología o por quienes vieron falta de congruencia entre la promesa y las posibilidades de llevarlas a cabo. 

Por algún motivo, en campaña, la simple posibilidad de obtener grandes ahorros en sectores del gasto público en los que se calificaba de despilfarro era suficiente para re-encausar al país a la senda de la prosperidad y el crecimiento económico acelerado -por encima del 6%-, sin embargo, tan pronto como comenzó la "gira de agradecimiento" del presidente electo, el escenario ya no es tan promisorio. 

El pasado domingo en Tepic, Andrés Manuel López Obrador aseveró que el país se encuentra en una situación "de bancarrota" que no le permitirá cumplir con todas las expectativas que generó su candidatura, o las ilusiones que se generaron en torno a su figura en tiempos de campaña.

Extraña un postulado de esta naturaleza, y es sorpresivo para quienes día a día se encuentran tras los indicadores del desempeño de la economía nacional, y la declaración resulta disruptiva a la luz de tres datos que palidecieron ayer tras la fuerte declaración de quien será presidente del país a partir del primero de diciembre, y que merecen análisis para por lo menos pedir una aclaración:

México actualmente cuenta con una calificación crediticia de A3 (estable) por parte de organismos como Moody's, entre otros, que no se encuentran en la nómina gubernamental ni tienen afiliación política, sino que determinan la viabilidad de que los bonos de deuda emitidos por determinada economía local sean pagados en los términos adscritos. En honor a la verdad, nadie le prestaría a un país quebrado, de tal manera, una calificación tan alta (la calificación más baja fue B3 en la administración de Zedillo) no refleja la realidad que plantea el próximo presidente. 

Otro indicador clave para esta lectura, es el Superávit Primario de nuestra economía, que refleja un balance positivo de los ingresos contra las pérdidas antes del pago de intereses de deuda, situación que también se encuentra en números negros en la actual administración. Anteriormente estos datos se publicaban sólo dos o tres veces por sexenio, situación completamente distinta en nuestros días, en que los datos no sólo se publican de manera periódica, sino frecuente y transparentemente.

Por último, se encuentra el desempeño anual del Producto Interno Bruto (PIB), que en términos llanos refleja el desarrollo de la economía en balanza comercial, gasto gubernamental y el consumo interno, a fin de determinar si dicha economía se encuentra creciendo o disminuyendo. A pesar de los discursos fatalistas, el gobierno de Enrique Peña Nieto, se irá como el único en lo que va del presente siglo en que los seis años registraron crecimiento, cosa que ni Zedillo, ni Fox, ni Calderón lograron en sus sexenios.

Sin embargo, tal vez AMLO y su círculo cercano saben algo extraordinario que contradiga a los indicadores clave... ¿será el caso?

Porque si México está quebrado, ¡pues avisen!

Pero más importante, que se muestre la evidencia, porque no se vale prometer imposibles para ganar la elección y después decir con facilidad que "México está quebrado, como decir que "se fundó hace miles de años"

Orson Ge
Twitter: @Orsonjpg


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