domingo, 6 de enero de 2019

Sin reserva

Episodios de desesperación e incertidumbre se vivieron en por lo menos ocho estados de la república en los que las compras de pánico de combustible se vivieron por gran parte del fin de semana.



La razon: el cierre de los ductos para evitar el robo de gasolina mejor conocido como "huachicoleo". 

Esta problemática, en la que el hidrocarburo es robado directamente de los ductos para después ser revendido, en casos incluso adulterado, llegó a tal nivel que incluso se presume no sólo que existían grupos que lo vendían de manera clandestina bajo la sombra de la opacidad, sino que muchas estaciones formales estaban comprando combustible robado, mermando sus pedidos regulares a Pemex, y con ello ocasionando no sólo pérdidas millonarias a la paraestatal, sino creando un mercado negro que crecía, literalmente, día con día.

Con la entrada de Andrés Manuel López Obrador al poder, éste ha sido uno de los temas puntuales que no sólo ha representado un nodo en su proyecto de transformación nacional, sino que ha sido uno de los que más rápido se ha atendido a nivel legislativo, y ahora operativo. 

En términos prácticos, se decidió cerrar los ductos que estaban siendo "ordeñados" por miembros de organizaciones criminales para comenzar el suministro por vía terrestre, metodología que desde el ojo del gobierno resulta más segura, pero también, con mucha mayor demora, y de ahí la escasez.

Con todo lo positivo que lleva consigo que se atienda una problemática de este tipo de manera efectiva, existen también sombras que han llamado la atención de más de uno en todo el país, especialmente en aquellos lugares que sufrieron de manera más intensa el desabasto y en los que las filas para cargar gasolina -donde les fue posible- llegaron a tardar incluso tres horas, sin contar un sinnúmero de viajeros que se quedaron varados en sus trayectos de regreso del período vacacional y que tuvieron que esperar a que las estaciones volvieran a contar con el hidrocarburo. 

El primero, sin duda es el caos que se generó entre la población debido a la falta de combustible en las estaciones de servicio, la demora en el traslado terrestre de la gasolina sumió a la cadena de suministro de esta industria en un terrible desajuste que pretende estabilizarse durante la semana, pero ante la falta de fuentes alternativas para el transporte motor, el hecho de que no se contara con gasolina incluso en un período de algunos días, es de suma gravedad, incluso para algunos municipios, cuyas policías tuvieron que bajar su patrullaje hasta en 50%, con la amenaza de seguridad que esto representa. 

Un plan de contingencia en el que el suministro pudiera haber sido sustituido con mayor velocidad era no sólo lógico sino necesario. 

El segundo llama mucho la atención, ya que el cierre de ductos sólo afectó a estados donde los gobernadores no son provenientes de las filas de Morena, aún cuando entidades como Veracruz, Tabasco y Chiapas también son conocidas por sufrir de manera frecuente el robo de hidrocarburos.

Algunos más perspicaces entendieron el episodio de la falta de gasolina como un enérgico llamado de atención desde la presidencia de medir sus fuerzas antes de un desencuentro mayor, especialmente a la luz de que en el estado de Puebla no se cerraron los ductos, cuando éste era uno de los territorios más activos dentro del "huachicoleo", en el que incluso se presume, que estas organizaciones podrían estar vinculadas con la muerte de la difunta gobernadora y su esposo, Rafael Moreno Valle. 

Pero sin duda, uno de los efectos más notorios y graves de esta carestía es el irreversible daño en la cadena de suministros de la industria regional. Si bien no existen aún cálculos finales de las pérdidas ocasionadas por paros en entregas, retrasos e incluso probables paros en líneas de producción. Esta suerte de efectos no tienen marcha atrás, ya que en muchos casos son sujetos de penalizaciones y hasta rescisiones de contrato según su caso, por lo que tratar de matizar argumentando que "en breve" se normalizará el suministro, no sirve como argumento en el sector productivo, en el que posiblemente se estén afectando negocios de corte internacional.

Del mismo modo, la falta de gasolina también afectó la operación de servicios públicos de algunos municipios, mismos en que patrullas, ambulancias y otros vehículos de emergencia y atención ciudadana, tuvieron que disminuir su circulación con las amenazas y consecuencias lógicas que conllevan. En este marco, en actos de total vergüenza para la sociedad en general, se registraron robos callejeros en el que autos fueron "cristaleados" para robarles la gasolina que tenían en el tanque.

Todo esto, pasando por alto, el elevado costo que representa trasladar tantos litros por medio de pipas, que según algunos cálculos encarece hasta 10 veces los gastos de traslado, y la implicación de Carlos Romero Deschamps como uno de los más beneficiados, ya que se presume que más del 65% de esta operación le reporta dividendos al líder sindical.

En el balance, del lado positivo queda el argumento en el que el Gobierno Federal plantea estar en lucha frontal contra el robo de combustibles, eso nadie en su sano juicio lo puede reprochar. Sin embargo, en el lado negativo queda la falta de estrategia, el desaseo de la ejecución, los frentes selectivos de pelea, y las consecuencias en varios terrenos del sector productivo, servicio público y población en general, sugieren que la próxima vez que se decida por una medida de esta magnitud, se deben plantear tácticas más sólidas, mejor planeadas y ejecutadas de modo que no causen catástrofes y pánico como el visto en estas últimas horas y que dejaron a más de uno, incluso sin reserva.

Por Orson Ge
Twitter: @Orsonjpg

Whatsapp Button works on Mobile Device only

Start typing and press Enter to search