lunes, 25 de marzo de 2019

AMLO vs El equipo "Fifí"

Ni en el deporte ni en política se pueden ganar todas, y dicen que así como hay que saber ganar, hay que saber perder. 



Durante sus primeras apariciones públicas con gobernadores estatales de partidos de oposición, el presidente fue objeto de loas y exaltaciones por parte de los asistentes, mientras que la autoridad que en teoría "jugaba de local" era objeto de singulares abucheos que se tornaron en cotidianidad.

El papel de López Obrador fue en ocasiones el de espectador, aunque en algunas otras tomaba control de la situación pidiendo a las multitudes dejaran también a su gobernador tomar el "turno al bat", como sucede en cualquier juego regular.

Después varios sendos cuadrangulares, en los que el público vitoreó y celebró cada movimiento del presidente, que hasta entonces "bateaba arriba de .500", tal como tenía que pasar, le llegó el turno "de un ponche" cuando en la inauguración del estadio de los Diablos Rojos del México, el público le recibió al son de "¡Fuera, fuera!" apresurando su salida, no sin antes dejar claro que a su regreso les tiraría "rectas y curvas" a fin de seguirlos controlando como hasta entonces.

El tabasqueño catalogó a quienes abuchearon y resoplaron como "El Equipo Fifí", segmentando -nuevamente- a la población que gobierna en dos grupos polarizados, antagónicos y claramente enemistados, en los que él representa el eje de la luz y la sombra

Toda esta metáfora beisbolera deja lecturas tan claras como preocupantes, y es que López Obrador parece no sólo no tolerar el sabor de la derrota, sino que tampoco disfruta de tener rivales, lo cual podría parecer no tan grave, si no se tratara de la cabeza de un país, o lo que es peor, de nuestro país. 

El estímulo de la división social dentro de un país que pasa por un momento tan violento como de confusión de roles, resulta por un lado irresponsable y por el otro ingenuo, porque no sólo resulta una apología del odio, sino que se desestima el resultado final que puede encausar a la violencia física, psicológica y de estrato.

La expresión "Fifí" que otrora cargaba el significado de una clase social acomodada, ha incorporado en el obradorismo la idea de que tener recursos suficientes es malo, y que la única manera de lograrlo es a través de la corrupción, golpeando de rebote a una filosofía de competitividad y aspiraciones, en la que es lícito trascender por la vía del esfuerzo, la honestidad y por supuesto, el trabajo.

A final de cuentas, es labor de un presidente arropar a todos sus gobernados sin formar equipos, por la vía de la diplomacia, que no sólo se ejerce hacía afuera de nuestras fronteras, sino que de manera primordial debe ejercerse entre los gobernados, sin discriminar por ideología, creencias o posición social. La institución presidencial debe estar por encima de las filias y fobias del mismo presidente, y buscar el bienestar, el progreso y la seguridad de todos aquellos a quienes representa, incluso con quienes no están de acuerdo con su proyecto de nación, tal como sucedió con quienes gobernaron cuando él era oposición.

Definitivamente este "chocolate" no afecta su altísimo promedio de bateo; López Obrador cuenta con un apoyo popular abrumador, y es este justo el momento de buscar la reconciliación y unidad a través del vínculo común que son los colores que nos representan, desechando pensamientos tales como ser de AMLO o del "equipo Fifí".

Orson Ge
Twitter: @Orsonjpg

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