martes, 14 de julio de 2020

Mujer asintomática contagia a 71 personas en 60 segundos

Una persona asintomática infectada con Covid subió sola a un elevador, acto seguido, 71 personas fueron contagiadas.

Ella hizo todo lo correcto, no tenía síntomas, sin embargo, había entrado a aislamiento voluntario después de hacer un viaje. Permaneció en su departamento, pidió comida a domicilio, pero aún así nada pudo evitar que se convirtiera en el paciente cero de una cadena de 71 contagios.

El rastreo intensivo del virus no sólo ha ayudado a otros países a detener su avance, sino a determinar su gran potencial de contagio. Un nuevo estudio realizado por el Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos demostró el impacto de un viajero que no presenta síntomas puede generar en su entorno, además de revelar los riesgos de vivir en comunidades de alta densidad poblacional. 

Hasta ahora, sabemos que el coronavirus se contagia principalmente por gotas de saliva. También sabemos que circula en espacios de poca ventilación y permanece en algunas superficies. Las posibilidades de ser contagiado son muy altas. Sin embargo, su efecto más devastador es causado por portadores asintomáticos. Un fiestero nocturno causó sin ayuda de nadie un encierro total en Seul, mientras que otro en California infectó a docenas enteras sólo entre su familia y amigos. 

La evidencia nos muestra que aún las personas que aparentan ser sanas y que son más responsables y serias en sus medidas de precaución, pueden ser fuertes fuentes de contagio. 


SUPER CONTAGIOSO

La provincia de Heilongjiang, en China no había registrado un nuevo caso de COVID-19 desde el 11 de marzo. El 2 de abril, un hombre sufrió un severo caso de paro respiratorio, uno de los síntomas conocidos de la enfermedad, sin embargo, no había sido diagnosticado. Después de ser llevado al hospital, la ruta del virus determinó que había contagiado a otras 28 personas, entre quienes estaban cinco enfermeras y un médico.

Antes de ser diagnosticado, el paciente fue llevado a un segundo hospital, donde ocasionó otras 20 infecciones, incluídos sus hijos que tomaban turnos para cuidarle, punto en el que comenzaron a sonar las alarmas. Sin embargo, la alerta se originó por un paciente "B", quien presentaba todos los síntomas conocidos del coronavirus, y tras ser examinados todos sus contactos cercanos, todos fueron positivos, entre ellos, el hombre que sufrió el paro. Tras pruebas realizadas a personas que estuvieron en contacto o siquiera cerca de esta persona, otros 50 nuevos casos fueron contabilizados, con sus respectivos contagios posteriores.

LA CADENA DE CONTAGIO

Los científicos a cargo de rastrear la fuente de contagio estaban literalmente contra reloj. No existía una explicación lógica de cómo el virus había entrado de nuevo en la comunidad. El paciente "B" había tenido contacto con la persona que sufrió el paro y sus hijos en una fiesta el 29 de marzo, pero nadie más en esa fiesta dio resultado positivo, entonces, ¿dónde contrajo el virus?

La ciudad no estaba en confinamiento, reuniones pequeñas eran permitidas, y muchos negocios habían vuelto a abrir sus puertas. La fuente de contagio más probable es el contacto directo, así que realizaron pruebas en su novia y su hija, quienes también dieron positivo. Él las había visitado el 26 de marzo, pero ni ellos ni sus contactos habían viajado recientemente. Los investigadores se toparon con pared: ¿dónde comenzó la infección?

El genoma del virus mostraba diferencias del que ya había estado en circulación en la provincia previamente, la única explicación probable es que el virus hubiera llegado de otras latitudes, muy posiblemente de otro continente. Pero la cadena de contactos no ligaba a ningún viajero con los infectados, ni siquiera había entre sus conocidos alguien que hubiera salido del país.

El 9 de abril, los científicos a cargo de rastrear el virus estaban desesperados, así que llamaron a los residentes del edificio donde reside la novia del paciente "B". Ahí, encontraron a una mujer que recientemente había viajado a los Estados Unidos y que vivía en el piso de arriba.

Un cuestionario breve reveló que ella se encontraba bien de salud, y que había seguido el protocolo del aislamiento voluntario estrictamente, sin embargo, la prueba médica reveló que tenía anticuerpos de COVID-19. Un repaso muy detallado de movimientos y estadías determinó que ni la novia del paciente "B" ni su hija estuvieron en contacto directo con la mujer del piso de arriba, lo que dejó una sola opción lógica de fuente de contagio: el elevador.

Esa pequeña área compartida del edificio fue utilizada por las tres personas en cuestión "por tanto, creemos que A0 (la mujer que había estado en EU) fue un portador asintomático y que B1 (la hija) fue contagiada por contacto con las superficies del elevador" aseguraron los investigadores en un reporte.

El estudio revela como la trazabilidad del contagio es tan importante para tratar la enfermedad, y como el encierro por sí mismo no es suficiente. "Nuestros resultados revelan lo fácil que el virus se propague y la importancia vital de seguir el rastro del contagio para contener la pandemia efectivamente".  

Este caso pone en evidencia como un portador asintomático del SARS-CoV-2 puede crear un contagio comunitario de dimensiones amplias. 

Estudios previos dejan de manifiesto como el virus puede permanecer activo en algunas superficies por varios días, especialmente en plástico o acero inoxidable, y el efecto se magnifica si se encuentra en un espacio cerrado con poca ventilación.

Al paciente A0 (la mujer que viajó a EU), le bastó solamente usar un elevador para comenzar el contagio. No hubo contacto directo con nadie, se cree que la niña que vivía en el piso de abajo tocó su rostro después de tocar los mismos botones del ascensor que había usado su vecina o de haberse recargado en las paredes del mismo. 

El virus ya había sido contenido en la provincia, sin embargo logró colarse por un reducto menor. 

Desde el inicio de la pandemia se ha insistido en que lo más peligroso del virus no es la mortandad, sino su alta capacidad de propagación, de manera que la única manera de impedir efectivamente los contagios es el aislamiento, y ante la presencia de casos, la trazabilidad del contagio es literalmente un asunto de vida o muerte.

Traducción del texto original en inglés por el periodista Jamie Seidel
GDLPost

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