viernes, 21 de agosto de 2020

¡Oigan, necesito estar en la escuela! Atte. Niños de la Pandemia

Justo es reconocer que no podemos exponer al contagio a nuestros niños, sin ser romántico, ¡son nuestro futuro! 


En el nombre de la salud deben seguir en casa, el COVID-19 es una asignatura que ni los adultos hemos podido pasar, así es que: “con los niños no”.

Pero -me van a disculpar- y es que ante el inminente arranque del ciclo escolar 20-21 permítame poner del otro lado de la balanza “los contras” de un curso sin aulas y de unas aulas sin niños, ni adolescentes.

El ciclo escolar será virtual , desde casa, eso ya lo sabemos, pero lo que no sabemos es lo que la ciencia nos dice, no me refiero a la pedagogía; hablo de la psicología . 

Me explico con ejemplos: el de nuestros abuelos, el de nuestros padres e incluso el nuestro, no me diga que no se acuerda de su escuela, de sus compañeros... ¿de los juegos en el recreo ? ¿de cuando “se hizo la pinta”? ¿de un pleito ? ¿de su primera novia o novio? ¿del concurso de baile y oratoria frente a toda la escuela? ¿de cuando se hizo amigo del "profe" o el prefecto en la prepa? 

Tantas y tantas historias que corrían en paralelo con el aula y que a la par forjaron su carácter, su personalidad... 

¿A poco no suspiró ? 

Vaya nostalgia...

Eso tiene un nombre científico, para empezar, son las habilidades o destrezas sociales, bueno pues aquí centraré mi comentario: soy un romántico e idealista, y considero que nuestros “niños de la pandemia” y también los adolescentes aún no padecen su “falta” a la escuela, a las instalaciones, a la convivencia.

Intentaré extraer términos de la psicóloga para hilar el tema, la escuela promueve la interacción con sus pares y es ahí, en la escuela donde se empiezan a explorar las reglas. Lo que no está pasando, es decir, ir a la escuela. 

Y así seguiremos. Es la interrelación entre iguales que consolida la identidad. Por si esto no fuera poco, fomenta las habilidades sociales lo que influye en la autoestima, el menor aprende sobre adopción de roles en la sociedad, y que me dice de la competencia a través de la medición presencial en el aula del rendimiento académico, además de un detalle no menos importante para los rasgos de personalidad, la autorregulación del comportamiento.

Estos “detalles” que se viven solo in situ, en la escuela, son llevados a casa y se vuelven determinantes en la relación con los padres, asimilar su papel en la familia y conocer de normas sociales, es decir, el niño o el adolescente se forja en dos ambientes, y usted lo sabe: en la casa y en la escuela.

¿Será que eso ya lo midió la autoridad educativa? 

No lo creo...

De nuevo son reactivos ante la emergencia pero no proactivos, como este problema se verá dentro de muchos años pues mejor ni se preocupan, de nuevo es resolver lo urgente y olvidar lo importante.

Doy solo una simple opción: salones de menos de 20 menores con sana distancia y en horarios escalonados, antes de que me diga que no, piense en si la autoridad educativa ha mostrado un poquito de voluntad, solo eso pido, un "poquito" de intención, cuando menos que lo intenten pues...

¿Ya ve cómo los ejemplos que le puse fueron vitales en la conformación de nuestro carácter y personalidad ? Esas anécdotas escolares no son cosa menor, nos ayudaron y mucho a ser lo que ahora somos.

Todo lo que le dije y mucho más se perderán nuestros "niños y adolescentes de la pandemia” , me preocupa que es una secuela que aún no vivimos, faltan años para padecerla; solo un dato más, según la psicología, los problemas en las relaciones interpersonales, en sujetos que se vinculan poco con sus pares pueden terminar en trastornos psicopatológicos en la edad adulta, pero ese ya será otro muy espinoso tema.


Ramiro Marmolejo Galindo

@marmoldigital

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