lunes, 14 de septiembre de 2020

Infalible

Contradictorio, vago, difuso, ambiguo; pero infalible.

Así podemos calificar a nuestro Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell.

Analizado bajo la óptica en la que él mismo se define, la estrategia con la que se ha dado la cara a la pandemia del coronavirus en México "siempre ha estado perfectamente delineada". 

Pero afirmar que se tiene una estrategia ya es muy aventurado.

López-Gatell no ha sido capaz de hacerse responsable ni en un porcentaje menor por aquellas predicciones en las que apenas en marzo pasado, se afirmaba que en nuestro país, él mismo esperaba aproximadamente unas 6 mil muertes, y en un escenario "muy catastrófico", podrían ser 60 mil decesos.

Monitorear los contagios y las muertes de manera lejana, sin una certidumbre del número real en ambos rubros dista mucho de ser una estrategia. La nula trazabilidad de cada caso, para poder cortar la cadena de contagios, como lo hicieron Japón, Corea o Australia -el primero de ellos con una población prácticamente igual a la de México-, tampoco habla de un estratagema claro, medible y mucho menos replicable.

El resultado, está a la vista de todos. Las conferencias manejan un mensaje que es fuertemente contradicho por las cifras.

Fuera de las conferencias, nunca se mostró al subsecretario en una posición de implementación, retroalimentación y evaluación de "su estrategia" con las secretarías estatales, más habría parecido que los mensajes que se enviaban desde cada conferencia vespertina, cuyo contenido era más mediático que académico, hacía las veces de "pedrada" para que las localías entendieran lo que desde el centro se pretendía.

"El problema (de la estrategia) es quién la ejecuta", refiriéndose a una supuesta incapacidad de las autoridades estatales por los pobres resultados que como país exhibimos al mundo, habla aún peor, de una autoridad que no supo ser cabeza, que fue tardío en reaccionar a situaciones como el manejo del cubrebocas, y que mandó mensajes tan mixtos como ambiguos un día sí y otro también, no sólo a la población sino a esas mismas autoridades que critica.

El resultado ahí está, y debe rendir cuentas de ello.

Muy difícil que esta administración obligue a López-Gatell a asumir la gran responsabilidad que se tiene en el pobre manejo de la pandemia, que ha lastimado -hasta ahora- a 70,000 familias que sufrieron el estrago del exceso de palabras y la falta de acción en una avalancha que aún no nos termina de arrastrar.

El presidente dice que el coronavirus "ha tratado peor a otros países", tal vez sea cierto, hasta un punto, pero nuestro subsecretario tal vez nos ha tratado peor.

Pero eso sí: él, infalible.

Orson Ge

Twitter: @orsonjpg


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