martes, 22 de septiembre de 2020

¿Y los miles de millones para paliar la epidemia?



El pasado 24 de marzo, justo al inicio de la pandemia por Covid-19, el presidente López Obrador afirmaba que el gobierno federal contaba con 400 mil millones de pesos, de lo que el llamó en su momento “un fondo extraordinario”, para hacer frente a las consecuencias económicas que ya entonces se preveían por diferentes sectores, no así por el propio jefe del ejecutivo.

El 14 de Junio, fue el mismo presidente, quien con un “cuadernillo engargolado” afirmaba que lo más complicado de la pandemia habría sido superado, hasta ese momento. En su ya acostumbrado tono conciliador y por demás pausado estilo narrativo, tratando de brindar calma a quien aún sigue creyendo en su buena voluntad y misión evangélica de ser el elegido para sacar a México adelante, al menos así lo creen quienes siguen sin cuestionar absolutamente nada de la actual administración, López maneja sus propias cifras a su antojo.

Para esas mismas fechas en el mes de junio, los datos de Salud Federal arrojaban la escalofriante cifra de 16,872 muertos, de un total de 142,690 casos confirmados, casi ochocientos mil empleos formales perdidos.

Más de 20 mil empresas habían tenido que cerrar operaciones, en apenas tres meses, de un estimado de poco más de 600 mil empleadores quienes se encontraban en suspensión temporal y sin recibir ingresos.

A seis meses de la pandemia, las cifras y la realidad contradicen el discurso oficial; mientras por un lado tenemos a un presidente que continúa, de manera sistemática, victimizándose y escudándose en sus seguidores más fieles para atacar a cualquiera que se atreva a hablar de los malos resultados y de un futuro incierto, que en voz de muchos analistas, tendrá que enfrentar México sí o sí. Tenemos casi setenta y cinco mil muertes por covid, un acumulado de 700 mil contagios, una contracción económica esperada superior al -10% y una caída en los dos primeros trimestres de 18% y 17% respectivamente, sin dejar de mencionar el poco más de 1.3 millones de empleos perdidos, según datos del propio IMSS.

López ha insistido en que “los dineros” serán para apoyar a los más pobres, y por lo tanto proyectos como lo son la Refinería de dos bocas, El Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía, son los que deben seguir adelante para, dice el presidente, recuperar los empleos que se hayan perdido producto de la pandemia

No hay campanas al vuelo, siguen las excusas para no transparentar en que se gasta un gran porcentaje de los dineros públicos; además de que ahora se anuncia un nuevo avalúo para el dichoso avión nunca rifado, el supuesto éxito que permite contar con 4mil millones de pesos para equipos de hospitales, y para los cuales no hay reglas de operación.

Quien escribe esta columna sigue sin saber en que se usaron los 400 mil millones de pesos, toda vez que las cifras de “créditos a la palabra” por 25,000 pesos no terminan por transparentar absolutamente nada.

Pero como el mismísimo presidente afirma: “El dinero es mamá y papá del diablo”, eso explicaría porque nunca quiere hablar de economía.

Como para pensarse, ¿no cree usted?

P.D. De Lozoya, lo burdo de las acusaciones y supuestas pruebas, así como del teatro guiñol que sigue tratando de atraer espectadores, mejor hablamos otro día.
Juan Pablo Altamirano
Twitter: @jpaltamirano

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