martes, 27 de octubre de 2020

El mundo de caramelo de López Obrador

Iracundo, molesto, respondón, improvisado y muy conservador se ha mostrado López Obrador en sus conferencias mañaneras, al menos en las últimas semanas.

Además de los casi 86 frentes abiertos con que cuenta el Gobierno Federal; el presidente continúa con su retórica acusadora, desprevenida, sin fundamentos pero sobre todo divisionista.

Tan sólo en la última semana ha decidido arremeter, de nueva cuenta, contra gobiernos europeos, por no acceder a su petición de prestar las piezas de museo que deseaba exhibir el próximo año. Se fue contra empresas españolas del sector energético, sin importarle lo recientemente firmado y tan presumido en el T-MEC, decidió atacar una vez más a científicos, investigadores e intelectuales que critican su actuar, la extinción de los fideicomisos es grave. 





López Obrador ha dejado de escuchar a los pocos especialistas con que aún cuenta su gabinete y preferiría no tener que consultar a nadie para tomar el sólo las decisiones y sin preguntarle absolutamente a nadie. A final de cuentas, el "pueblo bueno" votó por él, no por un gabinete.

Predicando desde Palacio Nacional ha optado, aunque él mismo y sus correligionarios lo nieguen, por adoptar una conservadora posición mucho más cargada e identificada con la derecha, alejada de lo que en términos de política se conoce, al menos en la teoría, como la “izquierda”.

López vive, según él, en un México más “Justo y Digno” en el que no se tolera la corrupción; en donde tan sólo en 2019 su gobierno otorgó 78% de los contratos por adjudicación directa, es decir sin pasar por un proceso de licitación. Ha acusado de corrupción al gremio empresarial sin presentar prueba alguna o indiciar proceso alguno contra prácticamente nadie. Inventó nuevos impuestos en el ramo de las Tics y en tan sólo 18 meses de gestión, los muertos acumulan casi 60,000, más del doble que en el mismo periodo del Presidente Calderón y 55% más que con Peña Nieto. Sigue sin pronunciarse al respecto de la violencia de género (tema que le incomoda y molesta) y su estrategia de “abrazos, no balazos” evidentemente no está funcionando. Del manejo de la Pandemia y del desaliento a la inversión privada, mejor ni hablar.

Movimientos como el de FRENAA, sacan de balance al presidente y lo sucedido en Tamaulipas apenas el pasado fin de semana en que el discurso brindado fue de apenas tres minutos, en comparación con los casi 15 que utilizó el gobernador Cabeza de Vaca.

Al igual que Fox, Calderón y Peña, López Obrador ha decidido vivir en un mundo paralelo en el que la realidad, poco a poco va permeando en el ámbito colectivo de la opinión pública y en el que resultados como los ocurridos en Coahuila e Hidalgo amenazan con llenar de hormigas el mundo de caramelo del hoy presidente.

Juan Pablo Altamirano
Twitter: @jpaltamirano

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