lunes, 26 de octubre de 2020

Enrique y el botón parte III: tendencia irreversible

Jalisco está -nuevamente- de cara a la activación del botón y al parecer sólo un milagro podría cambiarlo. 


Apenas hace unas semanas, animosamente se daba la “palmada en la espalda” a los jaliscienses asegurando que habíamos “entendido” y que los índices clave iban en tendencia favorable. Hoy la historia es otra y tenemos una “tendencia irreversible”. 

Por enésima semana consecutiva, Jalisco quedó apenas por debajo del índice de contagios determinado para la activación del famoso botón al que todo el empresariado le tiene pánico. 

El gobernador fue claro: nos confiamos. En términos muy tapatíos, "la regamos". 

Nadie puede argumentar que lo que se dijo en ese vídeo es verdad. Los bares y restaurantes han lucido llenos las últimas semanas, así como los centros comerciales que albergan a muchos de ellos; las medidas de cuidado se han relajado dramáticamente y son grandes los números de personas que en espacios cerrados y abiertos encuentran un buen pretexto para obviar el cubrebocas. 

Son muchos negocios los que gracias a la precariedad económica y la falta de apoyos por parte de las distintas instancias de gobierno, que simplemente no resisten el embate de cerrar sus puertas una vez más, o de limitar su modelo de comercialización, como lo proponen las nuevas medidas restrictivas.

La combinación es fatal.

Para muchos jaliscienses el virus era cosa del pasado, se había quedado suspendido en mayo o en junio, como si fuera parte de la historia de otra época, mientras en Europa la segunda ola vuelve más fuerte que antes: Alemania, uno de los países que mejor ha controlado la epidemia registró casi 15 mil casos de contagio en un solo día mientras que en Francia se superaron los 25 mil. España vuelve al confinamiento agresivo, pero en Jalisco la vida social ha vuelto precisamente a eso, a la vida.

Para otros mexicanos el coronavirus está más vivo que nunca, y tomó consigo la vida de alguien cercano; y no importa nuestra postura, nuestra opinión, o lo que pensemos de esta epidemia, el riesgo de contagio cada día está más cerca de cualquiera, a pesar de que las probabilidades hayan sido generosas con algunos que con total falta de cuidado personal y colectivo aún no han salido positivos.

El virus tiene un gran aliado en ese factor que caracteriza al ser humano de otros seres vivos: su constante y latente necesidad social. Y es que ahí reside el fracaso en el combate al coronavirus que escapa al alcance de las autoridades, no en quienes tienen que salir en la calle por necesidad, sino quienes lo hacen sin un motivo aparente más allá del ocio.

Es un hecho que la justicia en estos casos resulta ser un concepto muy ambiguo pero resulta desesperantemente paradójico que la gente trabajadora, los que lo necesitan, los que crean las oportunidades sean quienes paguen el pato por aquellos que no entienden, o no quieren entender que existen alternativas, o que simple y llanamente el tiempo para la fiesta aún puede y debe esperar.

En todo el mundo, y no sólo en México, más del 40% de los contagios se da en reuniones familiares, fiestas y encuentros casuales, pero es un dato que se ignora voluntariamente.  

La única manera de ser más listo que este virus es alejándonos de él, y no tratando de "esquivarlo", y la mejor fortaleza es el hogar, y como tal es importante protegerla al máximo, es decir, no exponerla.

El botón se activará, y con ello, a pesar de los cambios con el primer cierre económico, las afectaciones económicas sucederán. La pregunta es: si para muchos empresarios responsables, el 2020 es un año perdido, ¿por qué para el fiestero y el ocioso no lo es?

Tales ociosos que sin duda alguna forman parte importante de la cadena de contagio y de la imposibilidad de contener el virus, no tomarán conciencia en el corto plazo, parece estar por demás tratar de invitar a la cordura.

Habrá tiempo para evaluarlo una vez que tengamos disponible alguna vacuna, mientras tanto, estamos prácticamente igual que al inicio de la crisis: faltos de visión y con un futuro incierto; a pesar de tener mucho más información científica, y un amplio anecdotario alrededor.

Entre más se acerca la vacuna, el escenario parece complicarse más, y no es culpa del gobierno, aunque se el chivo expiatorio de ocasión. Una tendencia irreversible debería ser motivo de una vergüenza colectiva, pero no lo es.

Hoy más que nunca, con botón o sin él, la responsabilidad, la cordura y el futuro es responsabilidad de todos.

Por: Orson Ge

Twitter: @orsonjpg



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