martes, 13 de octubre de 2020

Enrique y el botón

Pedro llegó al pueblo gritando: "¡ahí viene el lobo, ahí viene el lobo!", pero nadie le creyó. 

Después de regresar a la villa corriendo y gritando una y otra vez, llegó el momento en que nadie le volvió a creer. El caos vino cuando el lobo efectivamente llegó al pueblo y tomó a todos desprevenidos.

La anécdota todos la conocen, y la moraleja está de más explicarla.


Tras un principio con percibida firmeza acerca de las medidas tomadas para contener la crisis sanitaria, Jalisco se ha ido separando poco a poco del sótano en los indicadores clave en cuanto a prevención de contagios y casos activos se refiere. Sin sugerir que se deben activar todas las alarmas, el índice de contagios se ha acercado consistentemente al límite marcado como necesario para activar el "botón de emergencia" por varias semanas, quedando apenas unas décimas por debajo, manteniendo la situación en una tensa calma. 

Enrique Alfaro ha dicho con anterioridad que "Jalisco entendió", que "libramos" un nuevo cierre a la actividad económica, sin embargo, viene un rebrote, que siendo estrictos no es más un repunte de contagios en un país en el que el índice no ha cedido, propiciado por la época de frío y que observando la tendencia europea, que en todo momento nos ha aventajado por 50 o 60 días sin que hayamos sabido aprovechar el preciadísimo regalo del tiempo para lograr una estrategia efectiva, pero bien dice el refrán: "nadie experimenta en cabeza ajena", y las autoridades no están exentos de ello. 

El problema es que el repunte no viene solo, y tiene todos los ingredientes de convertirse en una sindemia. No sólo porque el dengue sigue al acecho, porque la influenza ya esté a la vuelta de la esquina y porque el COVID no tenga planes para irse en algo de tiempo, sino porque aún existe mucha gente afuera -y decimos afuera porque son precisamente esos para los que el encierro no pudo ser mayor a una semana-, que aún se cree más listo que las enfermedades, cuando simplemente han sido las probabilidades y la suerte las que han jugado en su favor.

Todos tenemos más de algún vecino o conocido que no tiene de otra: o sale de la casa o simplemente no habrá cómo pagar las cuentas, para ellos, nuestros mejores deseos y mucha fortaleza, pero en Jalisco, lejos de haber entendido, existe gente que nunca pudo entender que la vida social podía esperar un rato, o por lo menos transformarse un poco. Para ellos, mi más sincera conmiseración.

Éstos últimos son quienes mayormente han contribuido en que lejos de que la dispersión del virus se haya contraído, ahora esté más presente prácticamente en cualquier rincón de la ZMG y del estado, y quienes crean que exagero, les animo a abrir la ventana y mirar el caso de Nueva Zelanda, que ha logrado erradicar los contagios locales en dos ocasiones, obviamente con restricciones firmes, y lo más importante: una seria estrategia por parte de la autoridad respaldada por planes de apoyo económico.

Volviendo a Jalisco, al gobierno estatal le cuesta apretar el botón, y basados en la evidencia no lo hará hasta que definitivamente algo se salga brutalmente de control, mientras tanto Jalisco permanecerá ahí: "debajo de la rayita". 

Ya existen casos de dengue y coronavirus en una misma persona, hasta el momento ninguno en Jalisco, pero no sorprenderá comenzar a ver epidemias combinadas en las próximas semanas, cuando el frío nos invite a permanecer en lugares cerrados, sitios preferidos de los mosquitos, y los gérmenes que causan la transmisión de la influenza y el coronavirus.

¿Será ahí que Enrique presione el botón?

Falta ver... 

Orson Ge

Twitter: @orsonjpg

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