martes, 3 de noviembre de 2020

El hombre más importante del mundo

Como es de muchos sabido, este tres de noviembre se elige presidente en los Estados Unidos de Norteamerica.


Para quienes crecimos previo al milenio, el primer mandatario de la potencia económica se convertía en varios momentos de su vida política en el hombre más importante del mundo y la elección es precisamente uno de ellos. 

Joe Biden busca regresar a la Casa Blanca, ahora como presidente, mientras Donald Trump busca retenerla: dos posturas muy distintas, antagónicas casi por naturaleza y que representan en sí mismas un la más perfecta analogía de la antítesis: izquierda y derecha; norte y sur; día y noche. 

Las dudas acerca del sistema electoral de los Estados Unidos son muchas, sin embargo, se pueden dar el lujo de sentar las reglas del juego de ese modo: finalmente tienen un sistema distrital robusto, una relativa transparencia que propicia la rendición de cuentas, y hasta un muy eficiente servicio postal que permite a muchos electores registrarse de manera previa y sufragar por correo.

Sin embargo, no todo anda tan bien; la amenaza de unas elecciones violentas está más latente que nunca, y para muestra son la cantidad de negocios pertrechados entre vallas de seguridad, mamparas y que no ofrecerán sus servicios no sólo en Washington sino ciudades principales del país en los que se viven serios momentos de discordia electoral como lo son Chicago y Nueva York, por mencionar algunos, y es una realidad que se replica en pequeños condados de Georgia y Alabama.

En los Estados Unidos no se vota por un presidente, sino que a través del sufragio se ordena al delegado que erija el Colegio Electoral por el candidato de su simpatía. Aún con el voto popular, éste delegado puede optar por la opción que considere pertinente. No sería hoy la primera vez que un republicano gane la elección sin ser respaldado por la mayoría de los votantes: pasó con George W. Bush en el año 2000 y hace cuatro años en la elección de Donald Trump.

Quienes consideran que la elección de uno u otro afecta el direccionamiento de las políticas internacionales hacia México, se equivoca. Nuestro país no representa un tema de agenda prioritaria, o por lo menos nunca lo ha hecho para los Estados Unidos. El trato que como país hemos recibido del vecino rico por lo regular ha sido el mismo, tal vez con diferentes desplantes, pero finalmente el mismo. 

En la historia quedará aquella campaña de Donald Trump, que usó la migración de mexicanos y su manoseado muro para proyectar simpatías entre un sector específico de la población. Los resultados tras cuatro años quedaron en evidencia, más ruido que nueces.

Aún así, es un tema del que debemos estar pendientes, no por la implicación directa de los Estados Unidos con México, sino en el panorama geopolítico. La elección de uno de los dos candidatos sí representa movimientos en el tablero del ajedrez más grande del mundo por su relacionamiento con los demás gigantes: Rusia, China, y la Unión Europea; ahí es donde realmente se mueve la aguja, porque finalmente, aún quedan rastros del hombre más importante del mundo.   

Orson Ge

Twitter: @orsonjpg

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