lunes, 9 de noviembre de 2020

Sin "Plan B"

Donald Trump es cosa del pasado, por más batalla legal que decida emprender. 

Joe Biden tomará en enero la Casa Blanca y todos los esfuerzos del magnate por pelear, sólo le servirán para permanecer más tiempo en la opinión pública, pero no en el gobierno.

Aparentemente todos lo saben, y lo entienden, excepto él, y Andrés Manuel López Obrador. 

En Palacio Nacional confiaban en una muy probable reelección y no tenían "Plan B", y eso queda en evidencia ante el letargo en una reacción diplomática, la errada declaración pública de López Obrador al respecto, y el torpe manejo durante las casi 48 -vitales- horas entre el anuncio de la victoria electoral de Biden y la publicación de esta nota. 

Unos 60 minutos antes de que los medios de comunicación comenzaran a publicar el resultado electoral de Pennsylvania, que a la postre otorgaba un irreversible triunfo para el demócrata, nuestro presidente cambiaba de planes, anunciando que suspendía la gira que tenía programada en Nayarit y Sinaloa para atender los desastres causados por las inundaciones en su natal estado de Tabasco.

Mientras la historia del triunfo de Biden se desarrollaba en todo el mundo, el silencio imperaba en la diplomacia nacional. Marcelo Ebrard trató de lidiar con la situación aseverando en redes sociales que el presidente emitiría su impresión al respecto una vez concluido su traslado, pero no fue así, cosa que tampoco sucedió en el devenir de las horas.

El silencio comenzaba a poner nerviosos a quienes ven en los Estados Unidos al principal socio comercial, el líder de la región, y la potencia mundial a la que estamos obligados a alinearnos por no pocos factores. Quienes aún entienden la soberanía como un aislamiento diplomático y la autonomía como el pretexto para excluirnos del entorno global sufren de una visión tan caduca como obtusa.

Finalmente López Obrador se pronunció al respecto: no felicitará a ningún candidato hasta que se resuelvan las controversias legales emprendidas por la campaña de Trump.

Ahondando en el concepto, es el único presidente del mundo que le da crédito a las acusaciones de fraude y robo de votos que lanza el millonario, aún más allá dice entenderlo porque dice haber sufrido el mismo mal en el pasado; por el contrario, más de un centenar de presidentes en todo el planeta ya congratularon a Biden por su inminente victoria, con una excepción: el sepulcral silencio de Jair Bolsonaro de Brasil.

La tardanza, la torpeza, y el desatino de esta falta de previsión, en la que una reacción diplomática rápida pudiera propiciar al mismo tiempo simpatías con la administración saliente, como con la entrante, denota una grosera falta de "Plan B" ante el pronóstico -una vez más- errado acerca del resultado en la elección vecina, por el contrario, estas acciones sólo conducen a vientos de calma hasta la próxima toma de protesta, y después, todo será incierto. 

La torpeza continúa, y ahora el canciller se mira al ombligo mientras no comienza siquiera a resolver de fondo, en la arena pública el problema en el que ellos mismos se metieron desde el sábado: atisba nuevamente a los adentros afirmando que "se quedarán con las ganas los detractores de la 4T de ver un rompimiento con Estados Unidos". 

Sobra un dedo de frente para saber que ni propios ni ajenos desean un rompimiento con Estados Unidos, tan sólo la idea resulta escalofriante en términos políticos, económicos, y sociales. Nadie en su sano juicio desea que se rompa con Estados Unidos, por el contrario, la mayoría de los sectores espera una relación asertiva, ágil, astuta y benéfica con nuestro principal socio comercial, pero parece que en México estamos demasiado ocupados resolviendo la absurda visión de "buenos contra malos" sin buscar los fines colectivos.

El profundo letargo diplomático de nuestro cuerpo diplomático ha quedado ya en evidencia: sin un plan alterno a sus proyecciones, sin una reacción meditada, y sin un gramo de autocrítica y capacidad de autogestión, no queda sino apelar a la buena voluntad del nuevo gobierno demócrata para con el desatinado y veletista desenvolvimiento de la 4T.

Como ya lo dijimos en otros espacios, México no representa una prioridad para los Estados Unidos ni sus flamantes gobernantes; desgraciadamente, la situación no es la misma a la inversa, y comenzamos con el pie izquierdo.

Orson Ge

Twitter: @orsonjpg 

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