martes, 15 de diciembre de 2020

De payasos y otras distracciones

México es un país tan particular, que un payaso puede al mismo tiempo dar las noticias, comentarlas y dividir la opinión pública con destreza.


Tras la salida a las redes del programa "Tenebrozo", y especialmente después de su última edición, en la que el personaje de Victor Trujillo cerró categóricamente, con un llamado directo al presidente López Obrador, la opinión general, especialmente en las redes, se volcó a "formar equipos" -búsquese en la red #TeamBrozo-, como en los patios de las primarias, cuando todavía tenían alumnos.

"La mañanera" también resultó foro para el tema, cuando un mensajero disfrazado de periodista (algo así como Clark Kent pero del mundo del revés) lanzó al aire una de esas preguntas que son todo menos preguntas, sino un ejercicio más parecido a una tesis con más adjetivos que interrogativos que le dan pie al protagonista de la emisión para divulgar sus postulados.

Pero el problema no está ahí; ni en los equipos, ni en los programas de entretenimiento tanto de un lado como del otro -con todo y que unos resulten más entretenidos que otros-, el problema radica en que la atención esté centrada precisamente ahí.

Con una crisis sanitaria en pleno punto de ebullición por la pandemia y otra en proceso de preparación por la profunda carestía de medicamentos, vacunas y tratamientos oncológicos, el futuro en México tiene no sólo un serio diagnóstico de radicalización y servilismo, sino también de falta de atención.

Viene la época, y no tarda, en que el coronavirus dejará de ser obstáculo, en que las excusas del inmundo pasado se hagan obsoletas, mientras tanto el país seguirá siendo el acreedor de una terrible deuda que aún no se ha comenzado a pagar: el combate a la corrupción, la erradicación de la inseguridad, la desmilitarización del territorio, la atracción de la inversión y la polarización de un pueblo que aparentemente necesita un desastre para unirse de nuevo, aunque sea por un rato.

Pues el desastre llama a la puerta, sino es que ya entró a la casa...

Pasó un tercio de la actual administración y los logros se centran más en la destrucción de un pasado que la construcción de un presente. Del futuro no podemos hablar, porque presenta bases tan inestables e intangibles que no sabemos sobre qué se fundamentará, el panorama no es alentador.

Quien escribe esta columna dejaría de llamar a este movimiento "transformación"; la realidad no honra a su mote. México pasa por un momento de involución, de destrucción, de distracción.

La miopía voluntaria de apologetas caza-recompensas es preocupante; se envían retratos a la ciudadanía de un México que sólo existe en la narrativa de un movimiento que busca proyectar un país como si se tratara de postales artísticas, que finalmente son sólo eso, la perspectiva descontextualizada de una estampa provocada. Simples distracciones.

Mientras tanto la atención del líder y su séquito se centra en un payaso...

Orson Ge
Twitter: @orsonjpg


Publicar un comentario

Whatsapp Button works on Mobile Device only

Start typing and press Enter to search