jueves, 7 de enero de 2021

¡Gracias!

Valoré mucho esa profesión desde que, periodísticamente, se convirtieron en lamentable noticia al principio de la pandemia; enfermeras, enfermeros que en el día a día y sin aviso previo fueron repudiados por vecinos, caseros, por el ciudadano común; el uniforme los hacia enemigos, infectados y peligrosos, les negaban el transporte público, les arrojaban cloro, el café caliente, los vituperaban, era el inicio de una campaña de hacerlos “apestaditos sociales” sólo por estar en la primera línea.



Recordar que el Gobierno de Jalisco puso a disposición de su seguridad varias camionetas para el transporte, Conexión Médica se llama el proyecto, que además era la primera muestra de que estos héroes aún y con el rechazo social de algunos sectores, llamados por otros como ignorantes, llegaban a dar todo de sí para atender y salvar vidas, eran los tiempos donde también se desestimaba al Covid-19, que era un mito, que era un montaje de gobierno.

Hoy, la realidad supera todo aquello: hospitales, clínicas saturadas, enfermeras y enfermeros que aún cansados cuentan con la calidad humana de recibir al grave, algunos fuera de turno, sin el descanso necesario, y en algo que recompensará de por vida algo que nunca imaginaron ser.

Las áreas de covid-19 sólo pueden ser usadas por pacientes, médicos, enfermeras y enfermeros, y en ese lapso, los familiares de quienes sufren por ese virus se encuentran afuera con la esperanza de volver a ver a sus seres queridos salir por la puerta delantera del hospital… muchos dejan de verlos porque el Covid les arrebató la vida y no es hasta que en cenizas vuelven a tener contacto con ellos.

Hoy tuve la oportunidad de hablar con Mariela, enfermera que trabaja en un hospital y me contó cómo ha tomado la mano de sus pacientes cuando en crisis poco a poco pierden la vida. Estábamos en un Oxxo, ella pagaba su café y yo un refresco. 
Le felicité por el día y le pregunté de manera directa: es difícil, ¿no? 

"Si, todos los días", -me dijo-, "nunca es igual" cuando ingresan niños y nos preguntan dónde están sus papás, por qué no están con ellos, es un momento muy difícil".

Mariela se toma un momento y luego sigue: "No te imaginas cuando vemos la crisis y los médicos hacen lo propio, me he quedado con la última mirada de muchos pacientes: jóvenes, adultos, adultos mayores, el tema es cada vez más fuerte pero ahí estamos porque sabemos que también somos esperanza y nos gusta estar ahí también para ser factor de buenas noticias".

¿Por qué decidiste ser enfermera?

"Siempre quise, desde niña, me gusta, ayudar y aprender de las personas, a veces somos sus únicos amigos, los que siempre hablaremos con la verdad".

Mariela se despidió tomando su teléfono y caminando por la calle, le dije: ¡Gracias! Y me contestó; "a ti, gracias a ti porque usas cubrebocas".

Ramiro Escoto Ratkovich
Twitter: @Ramiro_Escoto




Publicar un comentario

Whatsapp Button works on Mobile Device only

Start typing and press Enter to search