viernes, 26 de febrero de 2021

La otra simulación

 El presidente simplemente no ve lo que no quiere ver.


Así fue como candidato, así es como presidente, y así será hasta el final de su administración.




En una frase que pasó desapercibida para muchos de los asistentes a "la mañanera", tal vez por hastío, o tal vez porque el tema corría en otra dirección, en su conferencia del pasado jueves, Andrés Manuel López Obrador tachó al movimiento feminista que despertó tras la designación de Félix Salgado Macedonio como "una simulación".


Más allá de quienes subieron a redes sociales una foto o un video letrero en mano pidiendo al presidente "romper el pacto", esta aseveración es una franca bofetada a los cientos de miles de mujeres que esperan otra realidad en nuestro país en la que las mujeres tengan un país más equitativo, pero sobre todo un entorno en el que no tengan que vivir con miedo.


El caso de Salgado Macedonio es uno como el que sufren centenares de mexicanas desde hace mucho tiempo, con la salvedad de que el delito del que se le acusa al político guerrerense prescribió, bajo la condición que preservó a Salgado de ser procesado: el fuero del que gozaba como miembro del legislativo.


Y es precisamente esto último lo que anula la lógica partidista de sus correligionarios que apuntan que al no existir un proceso condenatorio en su contra, no hay delito que perseguir, y sí, aunque Salgado Macedonio no es culpable hasta que se demuestre lo contrario, tampoco quiere decir que lo que acusan varias mujeres en su contra no sea verdad.


Morena y López Obrador apuestan mucho capital político con esta postura. Son muchas las mujeres las que no están contentas con esta designación, y las que están reconociendo en esta candidatura una afrenta a una causa que no tiene tintes políticos, ideológicos o económicos, sino que es un clamor por un sentimiento tan básico como lo es sentirse seguras.


Para el partido de Félix Salgado la apuesta es clara, y corresponde a las serias posibilidades que tiene éste último de llevarse la contienda, a pesar de todo.


¿Y la voz del pueblo?


La voz del pueblo bueno se levanta, pero la del poder político se escucha más fuerte.


Desolador panorama para la mujer guerrerense, que poco podrá esperar en temas de equidad, justicia y seguridad, mientras queden supeditadas al interés político.


Mire usted nomás lo que es la realidad: mientras el presidente acusa una simulación para afectar su proyecto político, resulta más creíble que sea ese mismo proyecto político el que esté tratando de simular la realidad.


Orson Ge

Twitter: @orsonjpg 

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