viernes, 12 de febrero de 2021

¿Misión cumplida?

Triunfante, tras la llegada de los primeros cientos de miles de fármacos, el canciller Marcelo Ebrard le reportó al presidente López Obrador que la misión de traer el objeto del deseo, el fármaco más codiciado del orbe, la preciada dosis de la vacuna para contrarrestar el coronavirus, era ya una tarea poco menos que terminada. 



Días antes, incluso se realizaron simulacros para asegurarse que la logística interna para el traslado del fármaco a su lugar de resguardo fuera la correcta. Por supuesto, todo fue televisado.

Sin embargo, ya tras la salida de reflectores, la celebrada misión parece ni siquiera haber comenzado.

Mientras el vecino, los Estados Unidos se acercan al medio centenar de millones de inoculados, en México tenemos prácticamente un mes sin recibir nuevas dosis.

Primero, supuestamente por una iniciativa humanitaria de "ceder" parte de nuestras dosis a países menos afortunados económicamente, versión que después fue desmentida y que se debió al retraso en las entregas por parte de Pfizer, que reconfiguró su planta, y con ello modificó su plan de trabajo y entregas. 

Después de esto, se aprobó -por emergencia- el uso en México de la vacuna rusa Sputnik V, y fue el tema de conversación imperante por varios días, por la oportuna publicación en la afamada revista "The Lancet" de su alta efectividad y de los buenos resultados de la fase 3 de investigación, que hasta ese momento permanecía en total misterio. Todo esto, un poco después de que el presidente López Obrador consiguiera, según lo precisó él mismo un día después de haber dado positivo a Covid, varios millones de vacunas a través de su homólogo ruso Vladimir Putin.

Pero hasta el momento esas vacunas no han llegado a México. Las que sí llegaron fueron dos millones de dosis de dos laboratorios chinos que también fueron aprobadas de emergencia unas horas antes de tocar territorio mexicano.

Todo este relato deja al descubierto un enredo que se quiso disfrazar de éxito. La administración en turno ha insistido una y otra vez en que México "siempre ha estado listo" para la pandemia, pero la realidad deja entrever una seria desorganización, una notable falta de previsión y un muy alto precio que esta pagando la población a coste de su vida.

La realidad más cruda: México pasó casi un mes sin recibir vacunas, y las que llegaron este mes de febrero son 40% menos efectivas que las que sí llegaron y que las que prometieron llegarían, pero que aún no vemos claro.

Así como se inauguró recientemente un aeropuerto sin torre de control, y como se pretendió echar a andar un sitio de registro sin la infraestructura necesaria, se cantó "misión cumplida" a la encomienda de vacunar a casi 100 millones de mexicanos, sin vacuna.

Ni México, ni quienes votaron por este proyecto supuesta transformación merecen inauguraciones fastuosas y mediáticas sin realidades tangibles. No es ni siquiera decente tratar de verle la cara a millones de mexicanos con voces de triunfo que no tienen dónde sustentar su falaz algarabía. Creamos en estos eventos o no, los mexicanos merecemos realidades, porque esa fue la apuesta democrática la que incluso los escépticos le regalaron el beneficio de la duda, pero que hasta hoy, lo único que prevalece es la duda misma.

Febrero ha sido un mes en el que más personas han muerto diariamente de las que han sido inmunizadas, eso sin contar a quienes recibieron una primera dosis, y no saben a ciencia cierta si recibirán la segunda a tiempo, situación que puede mermar la efectividad del tratamiento.

Dígame usted entonces, ¿misión cumplida?

Orson Ge

Twitter: @orsonjpg


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