jueves, 4 de febrero de 2021

¿Y todo para qué?

Con mucho optimismo fue recibida el martes pasado la noticia que dio Hugo López-Gatell en la conferencia mañanera, en la que anunció el portal en que las personas mayores de 60 años podrían registrarse para recibir la vacuna en el futuro, sí, en el futuro: no sabemos cuándo, no sabemos dónde, no sabemos cómo.

Pero bueno, si es de los afortunados que logró inscribirse, le van a llamar, algún día, para darle las instrucciones precisas.

El sitio, como era de esperarse, tuvo alta demanda, y como sucede habitualmente cuando el tráfico de la red sobrepasa la infraestructura de la página en cuestión, se volvió imposible acceder, y por ende registrarse

Es natural, que gran parte del sector que hoy debe realizar su inscripción en el programa no está digitalizado, muchos no tienen conectividad y gran parte vive en comunidades puede ni siquiera tener servicio eléctrico.

Muchas horas hombre se gastaron por parte de familiares, más aclimatados a los servicios digitales, que insistentemente buscaron poder ingresar a uno o varios de sus familiares mayores en el programa, algunos con éxito, otros muchos tantos no corrieron con la misma suerte. 

Primero por la alta demanda, después por fallas en la conectividad con otros sitios vinculados que proporcionan información necesaria para el llenado de la base de datos, y por último, la sobresaturación de quien tenía que recomenzar el proceso porque las capacidades del sitio seguían rebasadas por la demanda. 

Un verdadero viacrucis, un ensayo de las adversidades que podemos vivir con este programa gubernamental, con un grupo de prueba que apenas representa el 16 por ciento de la población en México, no quiero imaginar cuando se llegue a sectores más amplios. 

¿Y todo para qué?

Recientemente el INEGI publicó resultados de su última medición realizada el año pasado.

Si se necesita un número, ellos lo tienen.

Resulta ocioso pensar en un programa que involucre un registro, un despliegue tecnológico, comunicación y otro despliegue logístico para "inventar el hilo negro".

El Sector Salud cuenta con plataformas, operatividad y personal necesario para realizar una vacunación exitosa, lo ha hecho por décadas y hemos llegado a ser ejemplo a nivel internacional. Bastaría con puestos de vacunación zonificados y abundantes para que la población que acredite su edad con un documento oficial pueda recibir la vacuna. No era necesario empalmar un sitio web en el que miles de personas estén perdiendo el tiempo dando "refresh" o f5 mientras les come la ansiedad por lograr un registro, que además puede romperse a mitad de camino para tener que volver a comenzar.

¿Para qué generar una nueva base de datos? ¿Acaso hay otros fines escondidos detrás de una campaña de vacunación?

Porque tampoco es como que se van a adquirir las dosis justas que arroje el registro. Un plan eficiente debe considerar excedentes para cualquier contingencia, y el número estimado de dosis necesarias está en los registros del censo, así de sencillo.   

Es más, contamos con que se adquieran las dosis, porque el registro inició justo mientras decenas de miles de médicos esperan la segunda aplicación de la vacuna sin que existan fármacos para ellos.

Pero si de todas maneras querían hacerlo así, tuvieron un año para crear una plataforma estable, era más que obvio que muchas personas buscarían su registro con rapidez, y aunque ya aclaró López-Gatell que el orden del registro no incide en el orden en que será vacunada la población, no es justo ni necesario hacer pasar a la gente por este trámite.

¿O sí?

Orson Ge

Twitter: @orsonjpg

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