viernes, 19 de marzo de 2021

La clave es el Congreso

Hemos escuchado mucho acerca de la elección de este año, aunque aún no hemos pensado en todo.




Se dice, y se dice bien, que ésta será la elección "más grande de la historia", y aunque se refiere al tamaño y número de representantes populares que serán votados, la connotación del proceso electoral de este año también es de grandes dimensiones, y se trata del Congreso de la Unión.


Este órgano reúne a las dos cámaras que deciden el destino legislativo del país, es decir, en él se materializan las normas con las que se regirá el país en lo sucesivo, y frente al estilo de gobierno del presidente López Obrador, el poder legislativo adquiere un papel más que relevante.


Desde tiempos de "La dictadura perfecta" no se había visto un sometimiento de los poderes legislativo y judicial al ejecutivo, y esa es la receta perfecta para el fortalecimiento del Estado, a costa de la institucionalidad y en detrimento de la estructura social.


¿Por qué? 


Sencillamente porque se pierde autonomía y los criterios de toma de decisión de organismos especialistas quedan sujetos a la única voluntad de un ejecutivo, es decir, el Presidente, que podría sesgar su toma de decisiones basado en intereses electorales, partidistas o particulares y revestirlos de "beneficios para el pueblo" cuando en realidad carecen de cualquier tipo de interés social.


Algo de eso hemos vivido en los primeros años del presente sexenio, y con ello, los embates legislativos para poder hacer cumplir la voluntad presidencial a toda costa, como está pasando en este mismo momento con la reforma a la Ley Eléctrica y los cuestionamientos estructurales al Poder Judicial de la Federación.


Los diputados de Morena están buscando hoy, mientras usted lee esta columna, que los jueces no puedan suspender leyes formuladas para la operación de la industria energética, y se ve que la presión hacia adentro del organismo que está a cargo de la ejecución de la constitución será grande.


El mismo presidente, en una evidente confianza fortalecida por su nutrida plantilla legislativa atinó decir el pasado miércoles que si la reforma es encontrada anticonstitucional, la salida fácil será "cambiar la constitución". Y no, no es una interpretación; son palabras textuales.


Por ello es trascendental que la voluntad del pueblo quede manifestada en votos. Si bien tradicionalmente las elecciones intermedias no son tan populares como aquellas en que se elige al presidente, debemos entender que el Congreso es la clave para mantener un régimen de gobierno equilibrado y plural, todo lo contrario a lo que se vive hoy en México.


Fue el Congreso el que no permitió a Felipe Calderón hacer la reforma energética que a Enrique Peña Nieto sí, cuando las diferencias eran apenas perceptibles. Fue el Congreso el que frenó a Vicente Fox en iniciativas frenéticas y otras liberales, simplemente por ser de otro color. Es el Congreso el que está hoy cumpliendo a su totalidad cada idea que sale de la pluma del presidente.


Querido lector: ahí está la clave. Si usted es de los que piensa que esta administración necesita no un freno mezquino como el de otros años, pero sí una multitud de voces que también den representación a la voz popular, a la suya propia o a la de su comunidad, no deje de ejercer su voto el próximo mes de junio, por la única razón de que es muy necesario.


Si piensa que todo marcha bien, entonces está usted leyendo la columna equivocada.


Orson Ge

Twitter: @Orsonjpg


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