viernes, 2 de abril de 2021

Jalisco y las políticas públicas del agua (parte 2)

 La CEA, ¿La qué?

La comisión creada por el gobierno de Jalisco durante el sexenio de Francisco Ramírez Acuña (2001-2006), originalmente nombrada Comisión Estatal de Agua y Saneamiento, y que sobresalió en ese sexenio por ser dirigida por el reconocido Ingeniero Enrique Dau Flores, ha carecido de protagonismo en la cuestión hídrica durante el sexenio de Enrique Alfaro Ramírez.



Bajo la batuta del Ing. Carlos Aguirre Paczka, la ahora llamada CEA, es el organismo paraestatal responsable de gestionar y administrar los recursos hídricos del estado.


Pero, ¿Qué ha gestionado? ¿Qué ha administrado? ¿Qué hace la CEA en este sexenio?


Durante el sexenio en que arrancó sus funciones, la CEA planteó la construcción de la Presa Arcediano, en la confluencia de los ríos Verde y Santiago, en la Barranca de Huentitán. Un ambicioso proyecto que buscaba garantizar el suministro de agua potable a 30 años para el Área Metropolitana de Guadalajara y en escalar a suministrar, para el año 2010, el vital líquido a los 8 municipios de lo que se llegó a considerar como el Área Conurbada de Guadalajara (Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco de Zúñiga, El Salto, Juanacatlán, e Ixtlahuacán de los Membrillos).


Un proyecto ambicioso, pero a la vez con visión de futuro. Cuestionado y criticado por la opinión pública, pero también apoyado por los expertos en hidráulica, no solamente del estado de Jalisco, sino a nivel nacional. Y no me refiero a los ‘expertos’ de la teoría, que no ejercen en campo; esos se opusieron al proyecto.


Un proyecto que fue trabajado, y estudiado minuciosamente desde el año 2000 (durante la transición del gobierno de Alberto Cárdenas al de Francisco Ramírez Acuña) con un grupo de expertos liderados por el Ing. Dau Flores. Un proyecto que contaba para el año 2001 con estudios que sustentaban y soportaban la construcción de una presa en ese sitio.


La labor de cabildeo de parte del gobierno de Jalisco fue intensa. Se dialogó con diputados de oposición, con diputados de la fracción del PAN en el congreso del estado. Con académicos que cuestionaban la utilidad del proyecto. Con líderes vecinales que de ninguna manera aceptarían que les quitaran sus viviendas para que se construyera una presa que garantizaría el abasto de agua para la mayoría.


La mayor preocupación era la contaminación del río Santiago, tras pasar por Juanacatlán, llega con altos niveles de contaminación. Para tener agua con estándares para el consumo humano se planeó la construcción de plantas de tratamiento y potabilización con la mejor tecnología disponible, que garantizaran la pureza del agua que consumirían los tapatíos.


Terminó el sexenio, y el proyecto no fue prioridad para Emilio González Márquez (2007-2013). El nuevo director de la CEAS, el ex presidente municipal de Guadalajara, César Coll Carabias, cuestionó el proyecto, y pidió realizar nuevos estudios que confirmaran que era la mejor opción. El proyecto fue cancelado finalmente durante ese sexenio, y una opción para asegurar el abastecimiento de agua para Guadalajara se fue por las alcantarillas.


El paso de César Coll Carabias por la CEA fue de más pena que gloria, a pesar de que se retomó el proyecto de La Zurda-Calderón, pero bajo el nombre de Zapotillo-Purgatorio. Este es un sistema de presas sobre el río Verde en la zona de Los Altos de Jalisco, que incluye un sistema de bombeo muy cuestionado por el alto costo que tendría de energía eléctrica para dotar de agua a León, Guanajuato, y el trayecto tan largo para traer el agua a Guadalajara.


Durante el sexenio del finado Jorge Aristóteles Sandoval (2013-2018), la comisión recobró un poco el protagonismo de sus inicios. Se consolidó el proyecto de construcción del sistema Zapotillo- Purgatorio. Nuevamente se cuestionó el proyecto, sobretodo porque durante la campaña que lo llevó a


la gubernatura, Aristóteles Sandoval prometió que no se inundaría el poblado de Temacapulín. Rompió su promesa, pero sabemos que prometer no empobrece, y menos a los políticos con tal de capitalizar esas promesas en votos. El proyecto caminó lento, al igual que su construcción. Costos que se incrementaron de manera alarmante, lentitud para la entrega de recursos por parte del gobierno federal, al igual que manifestaciones de diversos sectores de la sociedad que se oponen a la Presa Zapotillo. Académicos que insisten en que la construcción de presas ya es algo caduco en materia hídrica. Recursos legales como juicios de amparo por parte de los pobladores de Temacapulín, que incluso han llegado a la SCJN, mantuvieron el proyecto en un progreso a cuentagotas.


Durante la actual administración de Enrique Alfaro, quien por cierto también prometió en campaña que no se inundaría Temacapulín, el proyecto no camina. Durante el 2020, debido a la pandemia, no se informaba de avances, ni siquiera se sabía si los recursos federales llegarían, o ni siquiera si estaban comprometidos. Nada se dijo, nadie habló.


Con la actual crisis en el abasto de agua, Zapotillo ha vuelto a mencionarse. El gobernador informa que hace gestiones ante el gobierno federal para acelerar la construcción de la presa. Pero Mural ha informado que es el proyecto con más recursos legales en contra en todo el país. El tiempo avanza, la situación se agrava, y el gobierno del estado parece que vive en cámara lenta.


Solamente como un ejemplo, la construcción de la Presa Elías González Chávez tomó 2 años y medio. Un tiempo récord (incluido el acueducto, la planta potabilizadora de San Gaspar y la primera etapa de 18 kms del Acuaférico o Anillo de Transferencia), si consideramos la construcción de otras presas en el país. Zapotillo lleva en construcción más de 12 años y no se ve para cuándo vayan a concluirla.


Juan Pablo Macías Salazar

Twitter: @JPMaciasSalazar

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