viernes, 9 de abril de 2021

Las prioridades de Andrés

La "mañanera" es un show montado por el Gobierno de México que ha logrado confundir más personas de lo que ha logrado informar, como pretendió hacerle creer a los mexicanos al iniciar el sexenio.




La llamada "4T" pasará a la historia, pero no como pretendía, sino como un régimen de encono, confusión y desinformación masiva, en el que ha resultado más importante la agenda del presidente que el interés genuino del Estado y ha sido precisamente este foro la sede del establecimiento de la agenda nacional por más de 800 días.


Si algo ha quedado claro es que las prioridades del presidente mueven los hilos no sólo del orden temático del día sino de la postura ideológica de quien sea convocado. En la 4T no hay disonancia entre quienes la integran, sino que existe un cordón conductor inamovible: la voluntad presidencial. 


Hace apenas dos semanas, México rebasó oficialmente 200 mil muertes por uno de los peores manejos epidémicos del mundo, y como si las cosas no fueran lo bastante caóticas así, muchos sabemos que las cifras reales ascienden por lo menos a 310 mil mexicanos fallecidos a causa del COVID, lo que coloca a México por encima de los niveles alcanzados en Brasil, y sólo por debajo de Estados Unidos dentro de los países que peor manejo le dieron a la pandemia.


La economía tampoco pinta bien: a medida que la inversión privada comienza a optar por poner sus capitales en otros países más estables, los combustibles continúan su meteórica carrera hacia los 25 pesos por litro, precio que ya se rebasó en algunas localidades del país, y aunque el Fondo Monetario Internacional pronosticó un rebote de la economía en 2021, para nuestro país no es sólo sino el efecto natural que viene después de tocar fondo, como lo hicimos en mayo de 2020.


Amnistía Internacional mira con alerta la militarización del país y todo en el marco de una elección que puede acrecentar un de por sí ya exacerbado clima de polarización social alimentado principalmente por la estructura comunicativa presidencial que tiene como alfa y omega la conferencia mañanera.


Lo verdaderamente preocupante es que la prioridad de Andrés no es informar, mucho menos conciliar. 


Esta semana para López Obrador fue más importante regresar el reloj casi 15 años para revivir el montaje mediático más recordado de la era digital, y todo para justificar a un par de enfermeros que con muy dudosa ética profesional aplicaron -o pretendieron aplicar- vacunas con jeringas vacías a mexicanos de la tercera edad, y así pretender validar la hipótesis de otro malintencionado montaje, para desprestigiar su movimiento. 


¿Cuál es la prioridad de Andrés? Bien valdría la pena validarla contra la prioridad de un país que ya tenía sus problemas, ocasionados por errores, omisiones, e injusticias de gobiernos anteriores, pero que hoy palidece sin llegar a ser ni la sombra de lo que era cuando “estábamos mal”, mientras nos deslizamos lentamente a “estar peor”.


A nivel personal, preocupa -y mucho- que así como la agenda temática de la mañanera esta semana retrasó el reloj de esta semana década y media en el tiempo, la agenda gubernamental retrase el desarrollo de nuestro país unos cuantos años más, porque a la vista de las cosas, tenemos un presidente cuyas prioridades están ancladas a una época que ya se fue.


Orson Ge

Twitter: @orsonjpg

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