viernes, 16 de abril de 2021

¿Qué quiere el Presidente?

López Obrador llegó a la silla presidencial producto de un proceso democrático, un proceso que dicho sea de paso, nos ha costado a los mexicanos mucho trabajo, esfuerzo, frustración y dinero; el actual presidente no llegó al cargo a consecuencia de un golpe de estado de las fuerzas armadas o como coletazo de algún movimiento revolucionario o guerra civil, mucho menos por imposición de algún gobierno extranjero.  




No, el presidente ejerció su derecho a ser votado, y en su tercer intento, obtuvo el 38% del total de la votación.  Ello le bastó, al menos en términos porcentuales, para convertirse en el presidente con mayor legitimidad al asumir el cargo, incluso por encima de los número que llevaron a Vicente Fox a la presidencia.

Luego entonces, es muy difícil explicar porque de los ataques orquestados, de manera casi sistemática, en contra del árbitro electoral, el INE. 

En los últimos meses López ha recrudecido su retórica propagandística en contra de "sus adversarios" o como él les llama, los conservadores, y ha embestido en contra del órgano electoral; sin hacerlo de manera directa, envió a voceros del régimen para atacar las decisiones aprobadas por el Consejo General, enviando a Félix Salgado Macedonio, Mario Delgado, Vicente Serrano, John Ackerman y un muy largo etcétera.

El primer ataque sucedió justo después de que el INE, aplicara reformas a la ley para garantizar que ningún partido tenga más del 8% de diputados plurinominales, respecto de los votos recibidos.  A López no le gustó y emprendió el ataque para desprestigiar al órgano que validó su victoria en 2018.

Posteriormente ante del desaseo de las campañas internas en Morena por hacerse de las candidaturas; los casos de Salgado Macedonio en Guerrero y Raúl Morón en Michoacán, encendieron la furia del mandatario e incluso se mandaron poner plantones a las afueras del INE.

Lo que de manera indirecta se ordena desde Palacio, en Morena, se ejecuta en contra de quien se oponga a la voluntad y capricho del Presidente.  Que tan armado está el aparato de propaganda, que la mismísima Yeidckol Polevnsky (antes Citlali Ibañez) acudió a denunciar al procurador social del gobierno de Jalisco, Juan Carlos Márquez Rosas, ante la FGR, por supuestos desvíos del presupuesto con tintes electoreros.

Le voy a dar unos minutos para que ría irónicamente a su gusto...

De las vacunas, las porras, los apoyos adultos mayores, las becas a ninis y demás dádivas que entrega Morena no acusan recibo alguno, por el contrario, callan como momias.

Dicho lo anterior, la pregunta que invariablemente surge es: ¿Qué quiere el Presidente?

A cada día que pasa, queda en evidencia que el tema no era de democracia, sino de envidia y revanchismo; de tener "de manera legal" su turno para robar y disponer de los recursos e instituciones que otros han creado y que sí, hay que decirlo, también se beneficiaron en su momento de ello.

¿De verdad su paranoia es "desquitarse" de quienes le alejaron del arca del tesoro por tantos años?

¿O es que en verdad sus discursos de vivir con menos, son solo de dientes para afuera cuando vemos que lo que realmente quieren es vivir a sus anchas, para hacer y deshacer con dinero que no les pertenece lo que les venga en gana? (con pésimo gusto por cierto)

¿Por qué acabar con el sistema electoral actual, mientras mantiene en sus filas a Bartlett, artífice del mayor robo electoral en la historia de México?

¿Por qué la emprende contra medios de comunicación, en vez de presentar las pruebas que desmienten las supuestas investigaciones?

¿Por qué se niega a vacunar a los médicos privados?

Son preguntas que al día de hoy, aún no tienen una respuesta honesta de parte del ejecutivo; sólo maromas, denostaciones y mentiras, mentiras y más mentiras.

¿Cómo para pensarse no cree usted?

Juan Pablo Altamirano
Twitter: @jpaltamirano


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