jueves, 15 de abril de 2021

Ya saben quién habla

Hace unos años, cuando trabajaba en una compañía telefónica, se hablaba de ciertos candados que permitirían controlar los “chips” celulares que se vendían y que podrían ser utilizados como vías de comunicación para extorsiones via celular. 





El filtro o el requisito era justamente la credencial de elector o pasaporte, vaya, una identificación que amparara que la línea estaba siendo otorgada a una persona real y con una localización de manera “casi” fidedigna, porque estamos ciertos que con cualquier comprobante de domicilio nos podemos hacer de una identificación “oficial”; sin embargo las mismas compañías telefónicas entraban al juego de meter líneas con documentación apócrifa, total son líneas de pre pago argumentaban.

 



El senado recientemente aprobó una ley para que la contratación así como la actualización del padrón de la telefonía celular coincida con el dueño de la línea mediante un patrón Biométrico lo que ha desatado una serie de controversias basadas principalmente en la protección de datos.



Coincido plenamente en que es necesario que existan protocolos de seguridad al respecto, pero no doy crédito a que medidas que parecieran proteger nos vuelven más vulnerables, pues estamos dando, entregando nuestros datos a quien sabe quién para quién sabe que.




En este país afortunadamente nos podemos amparar contra esta ley, seguramente hay ya quien esté promoviendo este recurso legal de manera masiva y con el apoyo del INAI quien considera que es sumamente peligroso lo recién autorizado por la cámara alta.



Mientras tanto, negarse a esta nueva disposición advierte que se negará la activación de la línea si es teléfono nuevo: en dado caso de ya estar activada será dada de baja.




Cuando un usuario con línea activa se niegue a entregar sus datos, también será acreedor a una multa de 89 mil 692 pesos.




La reforma aceptada por el Senado se aplicará a los 120 millones de usuarios que cuenta con una línea en las diferentes telefonías celulares del país, sin importar si es línea de pospago o prepago.



Al final del dia, para poder tener un celular activo es si y sólo si aceptar las condiciones de esta nueva regulación, pero esta ley no advierte de sanciones para quienes tienen esos datos y hagan mal uso de ellos, vender el banco de datos es un negocio atractivo no solo para fines mercadológicos sino también de ciberseguridad, porque aunque parezca sacado de la ciencia ficción, “alguien” puede meterse a su equipo, a sus cuentas de redes, a sus archivos personales, ese “Si” es una llave abierta para ser presa fácil de un hacker o un criminal que puede secuestrar el contenido de su móvil y convertirlo en un jugoso rescate momentáneo, pues no habrá forma de protegerlo con un dato tan preciso como es el biométrico.



Esta nueva ley insisto pretende tener un control y se vende como arma de seguridad y protección, pero en todo momento entre el emisor y el receptor hay ya un personaje en medio que ya sabe quién y de que habla.



Ramiro Escoto

Twitter: @Ramiro_Escoto

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