sábado, 22 de mayo de 2021

El infalible

 ¿Equivocarme yo? ¡Camajanes! ¡Difamadores! México, sépanlo bien, es un país complejo, diverso, tradicionalista y abismalmente desigual. Solo unos cuantos podemos decir que lo conocemos de verdad. Solo un puñado de seres vivos lo sabemos y solo yo, tengo la integridad suficiente para arrastrarlo hacia su mejor porvenir. Estaba escrito. Yo estaba destinado. 




No es fácil que la gente acepte que yo soy yo, quizás, con casi total certeza, aunque no me guste decirlo en voz alta demasiadas veces, el único mexicano vivo en este momento, con la preparación, la experiencia y la astucia suficiente y necesaria para poder interpretar adecuadamente las señales históricas y los símbolos etéreos de la nación, que tanto cambian y se ajustan a las tan inestables circunstancias. Soy yo, pues, el bateador que tiene el ritmo fluido, suave y exacto del paso y separación del macaneo, que nos llevarán al jonrón de la transformación profunda. 

¡Pero vieran las insolencias que tengo que aguantar! Y me dicen autoritario… no’mbre, no aguantarían una sola mañanera, siendo cuestionados por cualquier señoritingo, como yo, que tengo que lidiar con los conservadores. Ahora resulta, que todos se creen con la misma capacidad que la mía para poner en orden a México y dictarle al pueblo bueno, nuestras reales prioridades. ¡Fifís ridículos! No es sencillo. Se requiere ser político experto y los tiempos modernos son nuestros enemigos, tan llenos de falsa felicidad material, de bienes machuchones, de piquetes de ojos y de intereses creados por el neoliberalismo.

No deliro ni amenazo, de verdad. Pero nunca se había dado una apertura como la que yo estoy dando. ¿Cuándo se había visto que se permitiera que ciudadanos se organicen para criticar abiertamente todas y cada una de las decisiones del presidente? ¡A Salinas no le hacían eso! Imaginen si no, a Calderón, lo que habría hecho cuando se reuniera gente para investigar sobre la corrupción y los derechos humanos en su gobierno. Cuando menos, ¡los hubieran cucado! 

¿Manipulo a la gente? El pueblo no quiere gobernantes trajeaditos y bonitos, no es mi culpa el rencor que por tantos años tienen guardado. ¿Que soy incongruente? Solo nos protejo, porque son tiempos de canallas. Me responsabilizan a mi y a mi gobierno, del asesinato de candidatos, de la muerte de medio millón de personas por la Covid, del desempleo, la crisis, del accidente de la línea 12, pero yo no soy culpable de lo que hacen otros. El gobierno mío sí es distinto y honorable, así que ya no se nos puede culpar por casi nada y quien lo haga, es únicamente para causarnos daño. Pero no se preocupen. Vamos bien, vamos avanzando.

¿Autoritario? Cuando no hacen caso. El cambio no es de gobierno, es de régimen. No importa cuanta gente muera, cuanta gente caiga en pobreza, el camino es este y lo sé en el alma. Lo presiento como si me hablara una voz divina. Además, no hay tiempo para dar marcha atrás. Yo no me equivoco, erran los otros. 

¿Democracia? Esos son inventos de los que nos quieren dominar, limitar, contener y detener el cambio. No nos vamos a dejar. Estoy seguro, estoy cierto, que mi plan y yo, somos indefectibles. No les vamos a fallar, de eso me hago cargo… ¡y me canso ganso! 

J.S. Zolliker

@Zolliker

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