jueves, 27 de mayo de 2021

La policía tiene miedo

Elementos de la Fiscalía colocaron mantas en varios puentes peatonales, se trataba de una manifestación abierta sobre las condiciones laborales y el hecho de que sus jefes no los respaldan, no hay apoyo, están solos. 




Las mantas están redactadas de manera respetuosa, dirigida al Gobernador, no piden la destitución de nadie ni tampoco amenazan, sólo comparten el sentir de quienes agobiados, están saturados de trabajo, lo que significa que las cifras compartidas desde casa Jalisco no son reflejo de lo que administrativamente se lleva en las diferentes áreas.



Algo pasa también con los elementos uniformados de las diversas corporaciones quienes acuden tarde o de plano no llegan a ciertos servicios, argumentan que tras lo sucedido en Chapalita, la delincuencia organizada les tiene la amenaza permanente, tampoco tienen o al menos no sienten respaldo de sus jefes.



Son tiempos electorales y los candidatos evitaron en gran medida hablar de los “cómos”, pero ofrecieron mejoras en las colonias, calles y en general y si conocer al policía hablaron por él; me queda claro que existen buenas intenciones, advierten que habrá más plazas, más equipamiento, mayores y mejores prestaciones, pero no han medido al enemigo, y tampoco han advertido que faltan vocaciones, que el verdadero espíritu de servicio de un policía se lo ha llevado el funcionario que dejó de cumplir lo que como candidato alguna vez ofreció.



Dejamos como sociedad de ver al policía como alguien de confianza, alguien con autoridad, el uniforme que representa protección, lo degradamos a la corrupción, a la prepotencia y la desconfianza, muchos lo han ganado pero otros están pagando la percepción teniendo un doble problema, el de la incomprensión y abandono de sus jefes y el desprecio y desacreditación de los ciudadanos.



La policía tiene miedo, y hace lo que puede, no nos hemos dado cuenta como ciudadanos, al menos no del todo que tenemos que forjar desde los más pequeños el respeto por su placa y su grado, darles la oportunidad de hacer su trabajo, porque me queda claro que no debe ser fácil llegar a un servicio con el estrés que representa y el riesgo mismo que implica atenderlo y con quien se enfrentan, muchos han dado la vida y otros más no han claudicado pese a las amenazas, atentados o persecuciones.



Los policías tienen miedo, y ¿Qué sentirán sus hijos, sus padres? 


¿Es el mismo miedo que usted y yo sentimos? 


¿Qué se requiere para que su trabajo sea realmente respaldado? 


El tema no es fácil, nunca lo ha sido, pero reconocerlos como humanos sería un buen principio, el personal de ciencias forenses por ejemplo, rebasados, mal pagados y con pendientes por resolver; delicado preparar las visitas a los jefes y querer dar la impresión de que no pasa nada, que pese a las limitaciones se “trabaja” ahí también hay miedo a esos superiores que ven por ellos y no por su equipo.



El miedo que mina y que no resuelve, el miedo que hace en el silencio de los gobiernos el desarme de quienes cuidan y protegen a la ciudadanía.



Ramiro Escoto Ratkovich

Twitter: @Ramiro_Escoto

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