miércoles, 26 de mayo de 2021

Participación ciudadana... cuando conviene (parte 2)

 Conozco muchos ciudadanos que quieren participar activamente con los gobiernos. Con las dependencias. Con los legisladores, a través de propuestas creativas, innovadoras, que buscan lograr una mejora sustancial de las condiciones de la comunidad donde residen. Que ven un problema, y le encuentran una posible solución, la mayoría factibles. Porque el ciudadano sufre esos problemas, y muchas veces sabe cómo solucionarlos, pero no puede hacerlo solo. Se necesitan del apoyo del gobierno, o jamás se logrará llegar a esa solución.





A mí parecer, la mejor forma de participación ciudadana es la denuncia. Mediante la denuncia participamos en los problemas que se viven en las comunidades, en nuestros barrios. La denuncia es, la mejor, si no es que la única, arma que tienen los ciudadanos para defenderse, y plasmar su participación para mejorar su entorno. No es el voto. El voto es un instrumento para expresar nuestra aprobación, o desaprobación a los partidos. Es la herramienta que nos permite decirles a los políticos “No creo en ti, pero sí creo en tu contrincante”. (Aunque también es un: “Pues mi voto será por el menos malo”).


Los gobiernos municipales emanados de Movimiento Ciudadano han promovido los presupuestos participativos. Básicamente funcionan de la siguiente manera: al pagar el predial de un inmueble, el ciudadano tiene la posibilidad de elegir entre un número de opciones de obras públicas que propone el municipio, supuestamente propuestos por ciudadanos, asociaciones vecinales, o porque el ayuntamiento cree que deben ejecutarse.


Esos presupuestos participativos los equiparo a darle un Mejoralito o una aspirina a alguien que sufre de una enfermedad grave. Es darnos atole con el dedo, creer que estamos participando activamente en elegir en dónde se aplican los dineros del ayuntamiento.


Podemos ejemplificar algunos casos en donde la participación ciudadana tiene mayor impacto. Sí, a través de las asociaciones vecinales, pero fueron casos de éxito, a pesar de que también hubo casos en donde se prestaron a corrupción entre ciudadanos, ayuntamiento y empresas. Me refiero a los Consejos de Colaboración Municipal.

Esos Consejos se crearon en la época en la que el PRI gobernaba la mayoría del país (1943). Pero se mantuvieron durante los gobiernos municipales del AMG emanados del PAN, aunque en 2003, con la transición de la Ley de Desarrollo Urbano al Código Urbano del Estado de Jalisco, se les quitó peso a dichos consejos.

Esos organismos públicos descentralizados funcionaban de manera simple; las asociaciones vecinales, los gobiernos (municipal, y estatal), se ponían de acuerdo en qué obras hacer en el polígono de la colonia, y los recursos que los gobiernos, y los vecinos aportarían. Es decir, las asociaciones levantaban la mano para decir qué obras se necesitaban, qué dinero pondrían de su bolsa, los gobiernos pondrían en la mesa la aportación de su parte, y los empresarios, a través de la Cámara de Comercio, y la Cámara de la Industria de la Construcción, tendrían voz, pero no voto.

¿Por qué pienso que esos consejos funcionaban bien? Porque los vecinos propondrían las obras, pero a su vez, al aportar recursos económicos, se sentían escuchados al ver las obras materializadas para solventar las carencias que ellos sufrían. Y también, de la misma manera, las cuidaban y les daban mantenimiento.

​¿Qué candidatos prometen darle participación a la ciudadanía? Pero una participación real, no solamente con un voto para escoger una obra sin mayor relevancia para su colonia o barrio, y que seguramente será una obra en una colonia a kilómetros de distancia, que no lo beneficia (aunque tampoco lo perjudica).

La participación ciudadana va más allá del voto. La participación ciudadana logra que los individuos podamos sentirnos útiles para nuestra sociedad. Que no seamos unos simples zombies, que van de aquí para allá sin un objetivo firme.

Existimos ciudadanos que queremos participar, ayudar. Pero no nos dejan. Nos cierran puertas.

Y eso sucede, por la soberbia y el desinterés de muchos políticos de nuestro estado.



“Ciudadano, te escucho, te dejo participar… Cuando me conviene, cuando no me estorbas”

La mente de varios políticos.

Juan Pablo Macías Salazar
Twitter: @JPMaciasSalazar
  1. El ser un ciudadano activo es una virtud difícil. Hoy las redes te ayudan, pero a las instituciones los compromete y no todas las organizaciones/instituciones tienen la capacidad de responder y dar el seguimiento apropiado. Un gran problema para mantener el compromiso del ciudadano activo.

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