viernes, 4 de junio de 2021

Hora de elegir

Llegó la impostergable hora de la cita con el futuro. La democracia llama a la puerta y es hora de hacerla valer.



La buena noticia es que se acabaron las campañas, la mala es que muchos no están listos para darle a su voto el valor que le corresponde.


El contexto es sin duda único. Nunca antes un presidente había puesto en entredicho la integridad del órgano electoral de manera tan puntual como este año lo hizo el presidente.


De las acusaciones de fraude en procesos pasados, se alegó tener pruebas, pero éstas nunca se presentaron; tan sólo unos animales y unas cuantas cajas, que por cierto iban vacías.


Muchos se equivocan al pensar que el protagonista principal es el candidato, especialmente el que más propaganda hizo, o como en 2021: el que más bailó en redes sociales. Sin embargo es el electorado el héroe de esta película, porque sin éste, sin la participación de millones de mujeres y hombres por todo el país, este despliegue, este colosal esfuerzo, el trabajo de miles de mexicanos, ciudadanos, que este domingo serán voluntarios en decenas de miles de casillas simplemente sería un despropósito.


De ese tamaño nuestra responsabilidad no sólo para presentarnos a cruzar una boleta, sino hacerlo con convicción, esa que nace de una preocupación, pero también de ocupación.


Tampoco la autoridad electoral, ni el mismísimo presidente son tan importantes como lo somos nosotros, en grupo, como una sola voz. Esa voz vale, cuenta, y son los mismos ciudadanos quienes tras expresarla también la avalan, de ahí la importancia de rechazar las falaces acusaciones que se han hecho en otros años, para poner en tela de duda la buena voluntad y la aspiración democrática de quienes formamos parte de un gran entramado llamado electorado.


Entrando en materia, no es un secreto que la elección de diputados es crucial en este proceso intermedio, ya que en caso de refrendarse la mayoría al partido en el poder, el frenesí legislativo que vivimos en la primera parte del sexenio podría vivir su versión más exacerbada del obradorismo que se pretende colocar desde el legislativo hasta los diversos alcances de la vida política nacional.


Sin caer en visiones cataclísmicas u apocalípticas, el ritmo que el legislativo ha cobrado desde la llegada del presidente López Obrador en 2018, ha caído en excesos que el electorado debe decidir si frenar o abrirles franco paso a lo que hoy le llaman "transformación".


La realidad es que según cifras de otras elecciones, la tendencia es que apenas 1 de cada 10 mexicanos conoce a su diputado. El conocimiento de los "representantes del pueblo" que se dedican a legislar, es decir, a diseñar, proponer, promover y modificar las leyes, es muy escaso, relegado tal vez a una lógica de poca trascendencia por su impacto poco visible en el trajín diario, pero que especialmente en tiempos como los que vivimos hoy son de vital importancia en el tránsito de la democracia, ya que sin contrapesos, el Poder Ejecutivo tiene prácticamente vía libre para imponer ópticas y visiones, como lo vivimos en la legislatura que está a punto de decir adiós.


Siempre ha sido fácil culpar al "pinche gobierno" y descargar sobre un ente sin rostro, y a veces sin forma, los fracasos colectivos, pero la culpa es compartida, cuando el electorado elige ligeramente, basados en conveniencias particulares, percepciones incompletas o como fruto del juego mediático.


Podemos hacerle un bien a México eligiendo bien.


Queda un día más para enterarse quién representará a su estado, entidad y distrito. La hora de elegir está sobre nosotros.

Orson Ge

Twitter: @orsonjpg

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