jueves, 1 de julio de 2021

Siempre acusar, nunca demostrar

Vaya semana la que ha tenido el Presidente de México, y ni como demostrar ante las pruebas que llegan a palacio nacional en carpetas cuyo contenido presuntamente esta la verdad documentada a la que tanto ha retado en las mañaneras. Esos documentos o argumentos que buscan el espacio, no de confrontación pero si de demostración son los que ahora más que nunca están poniendo contra la pared al propio López Obrador.




La promesa incumplida de los medicamentos que hasta ahora no ha tenido ni merecido una explicación se lapidó con las infames y desafortunadas declaraciones de Hugo López Gatell que al día siguiente se presentó como si nada en la Mañanera, sin siquiera ofrecer una disculpa o tomarse el tiempo para explicar sus dicho, al contrario acusó – sin pruebas – a los medios de comunicación de tergiversar sus declaraciones. Al mismo tiempo, afuera de palacio, el Gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, en su derecho de audiencia y réplica, con carpeta en mano y lo que dice son pruebas de que hay vínculos entre la delincuencia organizada y Morena. 


A la espera también está un Diego Fernández de Ceballos quien fue aludido en otro ejercicio de comunicación matinal y que, buscó su derecho de réplica y que hasta ahora no ha sido concedido.


El presidente sabe que tener esa clase de encuentros no le favorece, alguna vez lo tuvo con el periodista Jorge Ramos, quien le encaró sobre el tema de la violencia en el país, las cifras que se presentaron y que terminaron por “bajarse” del portal oficial no sólo dio la razón al periodista, sino también evidenció que los “otros datos” del presidente carecían de la verdad incómoda, la documentada.


El presidente seguirá lanzando aquí y allá esas declaraciones que incendian las redes, que confrontan a quienes lo increpan o cuestionan, el presidente ya no tiene los 30 millones que votaron por él, y no sabe a cuál bando se pasaron, o si acaso tiene más enemigos que amigos porque cada mañana es el mismo discurso y ante ya las acciones de los aludidos que no son recibidos con las pruebas el señalamiento matinal se vuelve más endeble, sin sustento. El presidente debe usar ahora más que nunca una narrativa de construcción y no visceral de motu proprio, está pasando que la defensa que le protegía ahora tiene dudas, le pide que sus otros datos sean públicos, transparentes, que se genere ese debate, pero al no hacerlo bajo el pretexto de que “Soy el presidente y eso no me toca, pero si me da derecho a tocar” no lo fortalece y si lo minimiza.


A dónde quiere llegar entonces con desmentir las Fake News, insisto, sin permitir el mostrar las pruebas, el Presidente no debe prestarse a ello, porque comprobaría algo que es real a decir de quienes fueron sus cercanos y ahora no están más con el: una persona de piel delgada, caprichudo y hasta empecinado sólo con defender su idea.


El caso Aureoles en un Michoacán caliente, con las pruebas que no pudo presentar ahora lo hace ser un Gobernador bajo la mira de la delincuencia organizada, del propio partido en el poder a quien lo vincula con ella; Un gobernador que no pudo entrar a palacio nacional a hacer esa entrega que tiene como destinatario al propio Presidente y no a la FGR. Por algo será.


Es momento en que el presidente deje atrás el querer ser el sastre del país con la tela invisible y generar el trabajo para el que tanto trabajó, la visión no puede ser la misma, sobrellevar temas tan delicados como el de falta de medicamentos, inseguridad, narcotráfico, la línea 12, las investigaciones a funcionarios y familiares y un largo etcétera que ya tuvieron su tiempo de justificaciones. 


México es uno sólo, la división está solo en su mente. Se acabaron los culpables al no tener la congruencia de recibir las pruebas de su a veces equivocada manera de llevar un discurso en el púlpito mañanero.


Ramiro Escoto Ratkovich
Twitter: @Ramiro_

 

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