lunes, 12 de julio de 2021

Un "integrado"

Alguna ocasión un buen amigo, profesional de la salud mental me dijo: “si tan solo supieras cuantas personas enfermas mentales hay en las calles, te irías de espaldas”... les llaman “integrados” porque están adaptados a la sociedad y aunque “notorios” suelen pasar desaparecidos.






No, no es que por la calle andes chocando con “locos” por doquier, existen ciertos trastornos mentales o emocionales que marcan a ciertas personas que si bien no generan “violencia manifiesta” sí influyen en la toma de decisiones, las que invariablemente “afectan” a una persona, a miles o incluso millones de ciudadanos, así de complejo y riesgoso es convivir con alguien con desajustes o peor aún, sufrir de manera indirecta de sus consecuencias.




Una de estos trastornos más escuchados es “la esquizofrenia”, explicada como un trastorno mental complejo que produce “distorsiones” en el pensamiento, en la conducta y la percepción de la realidad; e insisto, esta condición influye en la toma de decisiones.




Ahora bien, en el campo de las distorsiones que padecen los “integrados” existen por lo menos 17 variantes que definen cada conducta , se conocen como : “Distorsión Cognitiva” y 3 en particular me ayudaron a crear mi hipótesis en esta columna, tres distorsiones que a mi juicio definen a un sujeto que con sus decisiones influye sobre mi vida diaria.




La primera es conocida como la “interferencia arbitraria” o comúnmente dicho “saltar a las conclusiones”, es decir, en su razonamiento existe un brinco del hecho al juicio, no existen investigaciones o procesos, solo el resultado, el dictamen sin mediar palabra, como por ejemplo afirmar que algo o alguien es corrupto sin presentar una sola prueba y método de investigación judicial o cuando menos policial. Solo lo afirma ¡y ya!




La segunda es llamada como “pensamiento dicotómico” o referida como el típico “blanco o negro”, no hay media tinta, no hay diálogo, no hay conciliación, no hay oportunidad de análisis solo de calificación, claro con base a sus propios conceptos y nada más, como por ejemplo cuando estás conmigo o estás en mi contra, ¡apoyas la transformación o la rechazas!; ¡todo o nada y ya!




La tercera es citada como la “sobregeneralización”, ni más ni menos atribuirle la misma condición a todos, basado en un solo caso, que en ocasiones puede ser incluso uno insignificante, en pocas palabras, “todos son iguales”, por ejemplo montarle a toda una clase social un mote negativo, es decir, que los pertenecientes a un nivel socioeconómico específico “están cortados con la misma tijera”, para el “integrado” todos “esos” son iguales ¡y ya!




El tema no termina aquí ya que “el integrado” está en todos los niveles sociales e incluso de relación, tan cercanos como en tu vida privada, podrían ser tus familiares, amigos o tu pareja... pero también pueden ser tan supuestamente lejanos como los habitantes de otras latitudes, tus compañeros o incluso esos que toman decisiones y aunque nos los conoces si afectan tu vida , me refiero a servidores públicos o peor aún a tus gobernantes .




Yo ya aprendí a identificarlos, ¿y tú?


Ramiro Marmolejo Galindo

Twitter :   @marmol_digital

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