viernes, 20 de agosto de 2021

La carta de la vergüenza

Hace una semana, en este mismo espacio, cerramos la columna apuntando a una carta responsiva que apenas dos días antes, la titular de la SEP, Delfina Gómez, incluyó dentro del protocolo para el regreso a clases presenciales que sucederá en apenas 10 días.

 


Dicha carta, delegaba la responsabilidad a los padres de familia de los riesgos que cada pequeño correrá no sólo por acudir presencialmente a la escuela, sino también por las implicaciones que conlleva el llegar a la ella, como lo es la movilidad, factor que promueve el crecimiento del índice de contagios.

 

La polémica generada durante el fin de semana seguramente llegó a Palacio Nacional. El mismo presidente ha sido claro en cómo monitorea las “benditas redes sociales”, motivo por el cual podemos ver muy frecuentemente en “las mañaneras” sus descubrimientos que normalmente sirven para desacreditar opositores.

 

Sin embargo, en este caso, el fuego fue amigo. O por lo menos, el primer tiro.

 

La carta fue tan mal recibida, y trajo tantas críticas que ya para el martes, el mismo López Obrador salió a decir, también en “la mañanera” que dicho documento no era tan importante, que era voluntario; es más, que si le hubieran preguntado, él mismo les habría dicho que no lo hicieran. Lo dice el presidente que cuando era candidato sostenía que nada sucedía sin la venia presidencial, versión que parece ser más vigente en este sexenio que en los anteriores.

 

Sin embargo, lo que deja al descubierto la preocupante descoordinación entre los funcionarios y colaboradores de la autoproclamada 4T, es la declaración del pasado miércoles de la vocera Elizabeth García, quien en su aparición semanal señaló al documento como “falso” y atribuyó su creación y difusión a varios medios de circulación nacional y algunos columnistas para incluirlos, o reiterarlos, en la lista negra de la presente administración.

 

No todo acaba ahí, sino que por la tarde, la titular de la SEP, Delfina Gómez también declaró que habían “concluido” de manera conjunta el retirar la carta del protocolo pues todo podía comunicarse de manera verbal.

 

Un vaivén que pone al desnudo no sólo los enormes deseos que existen entre los colaboradores cercanos a López Obrador por agradarle, sino que incluso son capaces de contradecirse unos a otros, o ignorarse con tal de obtener la palmada presidencial. Un síntoma no sólo de la centralización del poder, pero también de la insana ramificación de la iniciativa, que en este caso desnudó una nula comunicación entre la SEP y la dirección de Comunicación Social.

 

La mala nota es que una vez más, los niños pagarán los platos rotos. Quizá los que menos se han quejado pero sí los más castigados desde la llegada de la pandemia.

 

Desde esta columna reconocemos la necesidad de que millones de niños regresen a las aulas, pero también sabemos identificar los motivos por los cuales el sistema educativo hoy no está listo para hacerlo, por lo menos en lo que respecta a la preservación de la integridad de la salud de los millones de niños y jóvenes que regresarán a las aulas en muy poco tiempo, y que sus autoridades hasta hoy, poco o nada hicieron ante la inminencia de un momento como este.

 

Para los alumnos, nuestros mejores deseos; para nuestras autoridades, otra vez nos quedaron debiendo.


Orson Ge

Twitter: @Orsonjpg

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