domingo, 5 de septiembre de 2021

Cómo llegó y cómo se va

La 4T también ha sufrido transformaciones obligadas y otras que han ido desajustando el tan hablado balance de la presencia femenina en los puestos de mayor poder en el gobierno





Por ahí del 2018 cuando nuestro país asumía que la Cuarta Transformación había llegado al poder, también nos sorprendía con la incursión de mujeres en el gabinete y la presencia en su mayoría en la Cámara de diputados y en la Cámara de Senadores.

Las mujeres estábamos en la conversación, los analistas hablaban de que la mujer iba a representar un valor fundamental y constante en el gobierno de López Obrador.


Para sorpresa de muchas y muchos, el gabinete se presentaba así:

Olga Sánchez como la Secretaria de Gobernación; Graciela Márquez Colin como Secretaria de Economía, Rocío Nahle como Secretaria de Energía, Irma Eréndira Sandoval como Secretaría de la Función Pública, María Luisa Albores encargada de la Secretaría de Desarrollo Social, Luisa María Alcalde como Secretaria del Trabajo y Previsión Social, Alejandra Frausto como Secretaria de Cultura, Josefa González Ortíz Mena en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Al día de hoy ha habido cambios, tres de ellas ya no son las mismas y se colocan más hombres a la lista de las 20 secretarias, de las cuales solo seis están a cargo de mujeres.

La 4T también ha sufrido transformaciones obligadas y otras que han ido desajustando el tan hablado balance de la presencia femenina en los puestos de mayor poder en el gobierno.

Lo que vimos el día de ayer de manera visual en la salida de la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero en una especie de entrega de estafeta en una carrera que la han dejado fuera y que de manera directa su relevo estaba listo para tomar el cargo.

 Sánchez Cordero se encontraba presidiendo un evento organizado por INMUJERES “Encuentro de Gobernadoras, Diputadas Federales y Locales, Presidentas Municipales y Alcaldesas Electas en 2021” cuando salió de manera repentina por el llamado del presidente Andrés Manuel para estar en su oficina en Palacio de Gobierno.

Le alcanzó para cambiarse el saco, quitarse los aretes y presentarse. La vimos todos en el video que prepararon en la oficina del presidente, una mujer apagada, retacada, abrumada y empequeñecida.

Ella al fondo, Andrés Manuel hasta adelante. Ella mirando hacia abajo y únicamente lo miraba directo en señal de sorpresa o no saber qué diría sobre ella y su relación. Los brazos cruzados, las manos tomadas una de la otra, sus ojos al ras del piso.

Ella que comenzó en el 2018 presentándose con la seguridad que le respaldaba su trayectoria y su cercanía al presidente. La primer mujer notaria pública de México y la novena en pertenecer al Tribunal Supremo, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y defensora de los derechos para las mujeres.

Ella la que, en la foto oficial, sabiendo de protocolos e imagen política aparecía de frente, con el pecho hacia arriba, su rostro relajado y cómodo, sus piernas y brazos abiertos, expuestos.

Ella que mostraba con su postura, seguridad y total apertura para un cambio, para incrementar sus triunfos profesionales y supongo que acciones en favor de la mujer mexicana. Ella vestida con colores vivos como el rojo, con collares, y pecho al descubierto, aretes y una imagen de franco poder.

Ella es la misma que vimos ayer con el cabello más corto, sin pintar, sin aretes, con colores opacos, cubierta por completo, con la mirada hacia abajo y recogida en ella misma.

La de antes estaba encendida, la de ayer estaba apagada.

Dos fotografías que nos dan las dos imágenes perfectas para el meme que se hizo popular en redes “como empezó y como va”, aunque yo lo cambiaría por un “cómo llegó y cómo se va”.



Laura Garza

Twitter: @LauraGarza

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