lunes, 13 de septiembre de 2021

Inundados de saliva

No entiendo a quién se le ocurrió esa loca idea de crear un Fondo Nacional para la Atención de Desastres, es increíble que un escenario de alta cooperación federalista, un Gobierno de la República tenga que inventar una partida especial para asistir económicamente a las Entidades Federativas que caigan en desgracia por cualquier fenómeno natural.




¡Vaya que se aventó una muy difícil decisión el actual Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, al eliminar de un plumazo este mal llamado FONDEN!


La lógica humanista me diría que estoy en el país correcto, el del humanismo y la buena voluntad; acciones y sentimientos que están por encima de cualquier contaminación política, gracias a esto los recursos económicos llegan en automático a los estados hoy en desgracia.


No, no es así… el FONDEN desapareció en medio de otra de las miles de denuncias verbales del Presidente López, señalamientos sin sustento que dejaron en la indefensión a las entidades que poco o nada pueden hacer con sus magros presupuestos, por si esto no fuera poco la desgracia ha caído en estados del país que no son gobernados por Morena: Hidalgo y Jalisco están bajo el agua y con muertes por la mano y obra del “desastre natural”, entonces ¿Dónde está el apoyo federal que el Señor López aseguró que llegaría sin dilación?… no me digan que es la presencia de la SEDENA o Secretaría de Marina, que son secretarías que actúan de inmediato ¡y sin FONDEN de por medio!


No, lo qué pasa es que al más puro estilo priísta del pasado, se usa al dinero como mecanismo de presión, el Gobierno LópezObradorista usa la “caja” como lo que es, el único y verdadero “poder de dominación”.


Ni Tula, ni Puerto Vallarta vieron el apoyo inmediato, fueron sus gobiernos estatales los que le entraron en el acto, ¡y está bien! Esa es la obligación, el tema es que sus recursos económicos son justos y necesitaba del empujón federal, mismo que se maneja “de contentillo”, los gobernadores de Hidalgo, Omar Fayad y de Jalisco, Enrique Alfaro, ya mejor ni esperaron a que llegara “la lana”, se ensuciaron los zapatos, tal y como lo marcan sus obligaciones.


Supuse que la prédica humanista de Andrés Manuel López Obrador era más que eso, pero no, es solo eso, palabrería hueca que deja al descubierto que los litros de saliva vertidos por el Presidente son los que realmente tienen inundados al País .


Ramiro Marmolejo Galindo

Twitter : @marmol_digital

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