viernes, 10 de septiembre de 2021

La vara de López Obrador

Sin duda, uno de los argumentos a favor para la arrolladora llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder es la de por sí bajísima vara con la que Enrique Peña Nieto dejó la presidencia.




Quien no pueda ver que entramos de lleno a la fase menguante de la presidencia ignora los antecedentes que conducen la historia de la brevísima democracia mexicana: los últimos tres años del sexenio son un constante descenso de la figura presidencial especialmente a medida que crece la percepción de quien será su sucesor.


Llama la atención que en los tiempos de la 4T, haya sido el mismo presidente quien arrancó la carrera apenas horas después de concluida la jornada intermedia que será el más agridulce recuerdo electoral para Andrés Manuel López Obrador, cuyo movimiento arrolló en las disputas estatales, pero que también le costó la pérdida del bastión progresista de la Ciudad de México. 


Aun así, encapsulado en su triunfalista concepción de los resultados de su administración, el presidente se acaricia a sí mismo cada que habla de indicadores, sin reparar en la poca o nula injerencia de su gobierno en ellos o del rotundo fracaso que delata la irrelevancia de esas cifras ante problemas de mayor importancia que siguen siendo asignaturas pendientes, sin mencionar las adversidades sufridas en el esfuerzo de pasar a la historia a través de obras emblemáticas que tampoco la están teniendo fácil.


El fantasma de la vara baja revive de la mano de López Obrador, a medida que su administración se encuentra en medio menguante, y a la mitad del camino, seguimos en espera de resultados que vayan más allá del discurso autocomplaciente de los múltiples informes o de las muy manoseadas "mañaneras", sin que se asome en el camino ruta trazada para que el sexenio se vaya con más penas que glorias.


De la anunciada transformación, ni hablar. El presidente apenas se está dando cuenta de la relevancia del turismo para el futuro del país, tres años después de iniciada su transformación y después de serios recortes a la promoción de nuestro país en foros internacionales de gran calado que posicionaron a México como uno de los destinos nacionales más atractivos en un escalafón en el que vamos siendo cada vez menos relevantes, a pesar de gozar de una buena promoción.


La vara del Presidente que esperábamos en la figura de López Obrador sigue a la baja, junto con la expectativa de avances en materia de combate a la corrupción, bienestar, y lucha contra la pobreza. El sexenio parece no sólo estar perdido, sino ir en retroceso en materia de competitividad, transparencia, derechos humanos y otras áreas en las que hay más excusas y señalamientos a los "opositores" que realidades palpables.


A medio camino, el sucesor del baluarte de Macuspana no la tendrá difícil para superar a su antecesor, la cosa es que quiera.


¿Ideas?


Orson Ge

Twitter: @Orsonjpg





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