viernes, 17 de septiembre de 2021

Las visitas tienen sueño

No cabe duda que el manoseo al que se ha sometido la institucionalidad en el presente gobierno ha terminado por descomponer hasta las más simbólicas tradiciones. 




Un trasnochado nacionalismo que más parece ser el perfecto vehículo para plataformar la agenda del presidente ha logrado incorporar de manera taciturna elementos como “fraternidad universal”, “amor al prójimo”, y otras expresiones inusuales a la arenga conmemorativa de la tradicional noche del 15 de septiembre que hasta hace tres años simplemente era materia de formalismo. 


Nadie puede reclamar las causas incorporadas de manera materialmente unilateral y que parecen querer irse incorporando al imaginario colectivo casi de manera desapercibida, sin embargo, la pregunta es: ¿por qué?


¿Cuál es el impulso que crea esta necesidad imperiosa en López Obrador de equiparar estos conceptos a los héroes que nos dieron Patria y a los valores de nuestra soberanía?


Tampoco pasó desapercibida la presencia de Miguel Díaz-Canel en la ceremonia conmemorativa de la independencia mexicana. Si la sola presencia de un mandatario con tan cuestionable legitimidad resulta inusual y un tanto fuera de lugar, el incorporar elementos de la pugna internacional entre Cuba y Estados Unidos al discurso conmemorativo simplemente fue un síntoma de la angostura diagnóstica de este gobierno, y específicamente de su líder para medir el momento internacional.


López Obrador se salió de la tan apeladísima Doctrina Estrada cuando dijo que  Estados Unidos "se veía mal" por no levantar el embargo comercial a la isla de Cuba, y esto no es poca cosa, mientras México se va separando de la neutralidad que debería ir guardando en estos asuntos.


Sin embargo es notorio que existe comercio de lealtades entre el gobierno obradorista y el bloque bolivariano, con todos sus anexos y simpatizantes. Aún en el ocaso de la administración de Andrés Manuel, no se debe pasar por alto que las tan erráticas manifestaciones en el plano internacional dejarán tras de sí malos augurios en la relación más ambivalente que tiene nuestro país, y aún con todas sus desventajas, es un nexo que se debe procurar con mayor aseo.


No existía necesidad para tocar el tema, especialmente uno tan controvertido, y mucho menos en el marco de una festividad nacional. 


Trasciende la paradoja de pensar que tenemos un presidente que pocas veces aparece en el plano internacional, y que cuando lo hace, nos coloca en peor condición de la que teníamos previamente. 


Para la próxima bien nos convendrá aplicar la máxima de la tradición popular: antes de meternos en camisa de once varas, será mejor decir que "las visitas tienen sueño", y dejar las cosas como están.


Orson Ge

Twitter: @Orsonjpg

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