viernes, 8 de octubre de 2021

"El carnal" Marcelo

 No recuerdo, desde la llegada de la alternancia a México una sucesión presidencial tan anticipada como la de 2024.



Quizá uno de los rasgos más llamativos de esta tempranera carrera presidencial, cuyos protagonistas tienen todos posturas diferentes, es que curiosamente todos pertenecen al mismo bando, es decir, buscan la venia del mismo padrino.


La evidencia hasta ahora no deja lugar a dudas: Claudia Sheinbaum es la favorita del presidente para seguirle los pasos. Disciplinada, seria y respetuosa de las formas del corazón morenista, Sheinbaum no es sólo una leal e incondicional del presidente, sino también una figura que difícilmente se manejaría con independencia en caso de llegar a la silla presidencial.


Si alguien no perseguiría por presión, comisión u omisión los vaivenes presidenciales que han rayado en el delito, es precisamente Claudia, quien sería la "red de seguridad" de un presidente que no acepta sus errores, pero que en cierto grado debe hacer conciencia de los mismos.


Por otro lado está Ricardo Monreal, el único que tiene fe en Ricardo Monreal para este efecto. Metiéndose constantemente en la foto y coqueteando con espacios incluso de los más críticos del proyecto al que pertenece, con tal de seguirse colocando en medio de una carrera en la que no parece reunir los méritos de propios, pero aún menos de extraños.


Ahí, en último lugar, siempre detrás de López Obrador encontramos a Marcelo Ebrard, "el carnal", mote que se ganó a pulso por razones que de sobra se conocen.


Ebrard no es el favorito del presidente para la sucesión. 


López Obrador se precia de ser un líder que da "tareas" a sus allegados; misiones con las que cada colaborador muestra su fidelidad y su efectividad. De estas, Marcelo ha tenido cantidad en la etapa presidencial de Andrés Manuel: desde las famosas pipas para combatir el desabastecimiento de gasolina, hasta la representación del Estado en esos viajes que al presidente no le gustan hacer, pero para los que tiene en quién confiar.


Las misiones de Ebrard Casaubón no han sido pocas, y de todas ellas ha salido relativamente bien librado. Sin embargo pareciera que el presidente no le tiene confianza para la misión sucesoria, corriendo el riesgo de pasar por alto un factor.


El voto duro de morena se caracteriza por eso, por duro. Cualesquiera candidatos que estén en la fórmula de 2024 tienen garantizado el voto de la base, sin embargo, tienen una gran tarea por conquistar la disidencia. Ahí está la fuerza que Ebrard podría tener por encima de sus actuales contrincantes, dato que parece no estar en el radar presidencial, quien hasta ahora no ha dado ninguna señal que anticipe su beneplácito por una posible candidatura de su otrora sucesor en la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.


Sin embargo salta a la vista, que entre las Sheinbaums, los Monreales y los Ebrards, es este último quien tiene mejores posibilidades de captar a los indecisos e incluso de jalar votos de otras corrientes ideológicas o simplemente de otras inclinaciones partidistas, para muestra, simplemente pregunte a su alrededor.


Este "carnal" parece ir siendo pasado por alto, cuando en el papel, podría ser el "gallo" de la sucesión más efectiva dentro de las filas morenistas.


Se las dejo de tarea...


Orson Ge

Twitter: @orsonjpg

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