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El rey de la popularidad

Dicen que se van de 3 en 3, los grandes no mueren solos y deciden no emprender su viaje solos... 




Hasta el cierre de esta redacción no ubico a otro personaje con esa condición...


Y es que la semana nos arrojó la muerte, primero de Carmen Salinas, la nacida en Torreón, Coahuila perdió la vida luego de un derrame cerebral, la primera actriz dejó de existir pero también dejó un gran legado histriónico que pasó incluso por la vida política, ya que “Carmelita” fue Diputada Federal del Partido Revolucionario Institucional, el PRI la llevó a una curul, gracias a su popularidad, la de ella, no tanto la del tricolor.


Otro que perdió la carrera en este plano fue Vicente Fernández Gómez, mejor conocido como el "Charro de Huentitán" , amado cantante que defendió a capa y espada la música vernácula mexicana, lo que le valió ocupar un espacio en la historia del México moderno.


A diferencia de Carmen Salinas, Fernández Gómez no incursionó en la vida política pero sí se convirtió en embajador de la música tradicional mexicana, algo así como emisario cultural del país, título que no pidió, por el que no concursó, encargo que el pueblo mismo le dio, ahí está el mérito de un hombre del pueblo que con trabajo, transparencia y honestidad supo ganarse toda la popularidad entre los mexicanos.


Justo ese es el acierto de este par de personajes, la honestidad, la transparencia y la autenticidad les valieron para alcanzar el cariño y respeto del pueblo, un artista también está expuesto al ojo del huracán y perder de golpe el amor del público.


Y digo también porque lo quiero comparar con un “político”, este tipo de personajes también puede ser un ángel o un demonio dependiendo de su accionar e inevitablemente se verá reflejado en sus niveles de aceptación durante y después de su vida; popularidad le dicen.


Las últimas dos semanas han estado cargadas de encuestas y estudios estadísticos sobre “popularidad” , desde el Presidente de México , Andrés Manuel López Obrador hasta los “presidenciables” a tres años de la elección “grande”.


Estos son actores de raquíticas popularidades, manchadas por escándalos de corrupción, complicidad, dispendios económicos, decisiones opacas, choques con medios de comunicación e incluso mal carácter, factores que mueven sus “negativos”, lo curioso es que los “artistas” están expuestos exactamente a lo mismo y al menos en los dos casos que menciono, ni "Carmelita", ni "Chente" vivieron o murieron “repudiados” por el pueblo.


Eso es lo que no entienden políticos y servidores públicos: que el amor del pueblo no se compra, mucho menos se impone, el cariño y el respeto se ganan.


Así es que en paz descansen, Carmelita Salinas, “chivahermana” de hueso colorado y Vicente Fernández, el hijo del pueblo, el único y auténtico Rey de la popularidad.


No como otros remedos de egocentrismo…



Ramiro Marmolejo Galindo .

Twitter :   marmol_digital

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