jueves, 9 de diciembre de 2021

La lucha de bandos

Hombres que, del otro lado, vestidos con la ropa que les ha costado elegir para partir de sus casas con ese y quizá un cambio más, defienden a capa y espada su paso. Quieren libertad, de lo que huyen es de la violencia y las restricciones de una vida que no pueden si quiere vivir.



Como parte de las múltiples selecciones de las mejores fotografías por parte de los medios internacionales, esas que reflejan las distintas crisis sociales, políticas, económicas y de salud de la que hemos sido testigos, abundan las que han capturado las penurias y la luchas por sobrevivir de los migrantes en todo el mundo.

América Latina continúa vibrando porque su gente grita y busca desesperadamente una salida, por la falta de oportunidades, por el exceso de inseguridad y sobre todo, la carencia.

Como si no fueran suficientes problemas que solventar, hombres, mujeres, jóvenes y adultos mayores desesperados terminan tomando la decisión de huir a otro país, de cruzar las fronteras para ser más específicos, para llegar a Estados Unidos.


Pedir asilo, ayuda, un socorro, mientras que se caminan cientos de kilómetros adoloridos, defraudados, sin nada que les pese, sin familia, sin amigos, sin casa, sin su cama, sin su ropa, sin nada.

Un grito tan desesperado que lo vamos escuchando a lo lejos, el concreto se cimbra de la energía de tantas personas que dan un paso tras otro, esperándolo todo.

Seguramente en el camino, gente buena que se les atraviesa para ayudarlos con agua, un espacio para descansar o palabras de aliento para no desistir. Pero como toda historia, se necesita que la balanza también tenga tramos malos, peligrosos y llenos de riesgo por morir, ser secuestrados o terminar de nueva cuenta en su lugar de origen.

La migración se está viviendo en todo el mundo, pero la que nos atañe más es la de nuestro lado.

Los que vienen, los que cruzan, lo que van derecho y no se quitan, se topan con la Guardia Nacional entre un país y otro para ser detenidos con toda la violencia y abuso de la fuerza bruta.

Hombres deteniendo a hombres, los que se sienten empoderados por vestir de verde camuflaje, por tener un arma o unos palos.

Hombres que, del otro lado, vestidos con la ropa que les ha costado elegir para partir de sus casas con ese y quizá un cambio más, defienden a capa y espada su paso. Quieren libertad, de lo que huyen es de la violencia y las restricciones de una vida que no pueden si quiere vivir.

La explicación de lo que es una crisis humanitaria en una fotografía, un momento que pareciera ser de cualquier mes de estos últimos dos años.

Los soldados en Guatemala no dejan pasar a quienes vienen de Honduras a principios de año, pero bien podríamos ubicarla en México mientras que nuestra Guardia Nacional los reprime en el estado de Chiapas.

Esteban Biba es un fotoperiodista guatemalteco que conoce y sabe del tema, que es testigo y que lo captura como es.

Una foto que me lleva a reflexionar entre qué bando es más poderoso y fuerte, ¿el que tiene palos o el que carga sueños en la mochila de su espalda?

Foto: Esteban Biba / EPA Phoos


Laura Garza

Twitter: @LauraGarza

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