lunes, 27 de diciembre de 2021

No más “santitos”

Respeto todas las creencias, todas las religiones, incluso a quien no tiene una, considero que tanto la libertad de culto como la de creencia dejan crecer aún más al ser humano y es que si cada quien se dedica a su fe y respeta la del otro pues difícilmente caeremos en enfrentamientos estériles.




Por eso es que no valido algunas intenciones desbocadas que buscan poner al pie de los altares a cualquier persona, sin importar su condición nadie puede pisar los terrenos de la santidad solo porque alguien más lo dijo; no, no es por ahí. 


Tal es el caso del tristemente conocido Padre Solalinde quien vuelve a hablar en nombre de la fe pero para calificar a alguien igual a nosotros, es decir, a un simple terrenal.


Solalinde se aventó la puntada de describir a Andrés Manuel López Obrador como algo más o menos así: 


“El Presidente tiene rasgos de santidad” 


Afirmó que AMLO “sigue las enseñanzas de Jesús sobre el apoyo a los más pobres”… 


Y espéreme usted porque una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, no podemos adjudicar calificativos como “santidad” a ninguna persona, no es porque se trate del Presidente de México, sino porque este tipo de alabanzas abonan al fanatismo, ese que confunde a las personas o peor aún, ese que traiciona la humildad del alabado y termina por trastocar el temple del hombre, no del presidente, del hombre que vulnerable podría caer en las redes del egocentrismo, y eso no necesitamos los mexicanos.


No pongo en duda el legítimo interés de alguien por ayudar a los más necesitados, todos, de alguna u otra forma lo tenemos, pero aquí se presiona al Presidente, presionándolo contra la pared con una carga que no se le debe imponer, la de la santidad.


Solalinde lo hace mal, de nuevo, su vocación es la de encaminar almas hacia el cielo y no hacia el fanatismo, Solalinde debe medir sus palabras porque además se mueve entre los más desprotegidos quienes en no pocas ocasiones son también rehenes de la ignorancia.


Confío en que Andrés Manuel López Obrador no escuchará a Solalinde y pondrá atención solo en su vocación asistencialista y no en una vocación celestial, y es que este país requiere hoy de un estadista y nada mas, ¡ya no mas santitos para este México lindo y querido!


Por :   Ramiro Marmolejo Galindo

Twitter :   @marmol_digital

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